sábado, noviembre 26, 2022

Guerra de datos en el hemiciclo

Zapatero se ha zafado de las cuestiones del PP y ha pasado al ataque. La pregunta, en apariencia suave, del líder popular, Mariano Rajoy -«¿cree usted que su política es útil para afrontar la crisis?»-, ha servido al presidente para lanzar su acusación: El PP «daña» la credibilidad del país con su «alarma» y «exageración».

Así que el problema no es la gravedad de los datos, según el Gobierno, de algún modo malinterpretados, sino la extensión de la crítica por los mercados financieros internacionales. Rajoy le espetaba con un aire más seguro, alzado por las encuestas: «El problema -le decía- es su Gobierno, no el país». Después, en un limpio duelo con la vicepresidenta De la Vega, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, remataba: «La crisis tiene solución, pero lo suyo, lo de su Gobierno, no».

Zapatero ha logrado nuevos reclamos, a tan sólo unas horas de comparecer en el Senado, donde aseguró la solvencia del sistema de pensiones y de la Seguridad Social. Este miércoles, en el primer cara a cara del 2010, se ha amparado en que la economía mundial vive la crisis más grave desde hace 80 años para explicar la situación y ha dado otro «buen» titular: «España está a prácticamente a punto de dejar la recesión».

Rajoy se ha enfundado en los datos para defender que «la responsabilidad es decir lo que está ocurriendo». Así lo ha relatado: los siete meses consecutivos de recesión, el déficit del 11,4 por ciento y los más de cuatro millones de parados. Le acusaba a Zapatero de inacción hasta no haberse visto «acuciado» por los mercados internacionales. «Me temo que no esté en condiciones de arreglar la economía. Ha dilapidado toda su credibilidad».

El rifirrafe ha producido otro choque de trenes sobre los datos. Zapatero -después apoyado por Salgado- aseguraba que Aznar emitió mayor nivel de deuda pública que la que ha comprometido el Gobierno actual. Que fue mayor la que se encontraron los socialistas al llegar a Moncloa en el 2004 que la de ahora. Según los populares, en aquel año alcanzaba el 48,7% frente a 55,2 del 2009. Al margen de las cifras, habría que mencionar los ritmos. El crecimiento de la deuda pública en tres años, en un 17 por ciento, ha sido veloz.

Otra arma arrojadiza han sido las pensiones. El «blindaje» del Pacto de Toledo saltaba este miércoles por los aires. Según De la Vega, «la derecha» siempre tuvo la intención de «privatizarlas». Y Montoro acusaba el embate: «Son ustedes los que reducen los derechos sociales, como siempre que gobiernan». Será difícil que ante tal abismo prospere el bienintencionado «gran pacto de Estado» por el que Duran i Lleida clama en el hemiciclo.

Chelo Aparicio

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