sábado, diciembre 3, 2022

Cansancio electoral

Lo que cansa no es votar -que siempre tiene algo de festivo y familiar- sino reiterar, repetir, redundar. Cansa igual que cuando tenemos que repetirle lo mismo a un sordo. Y cansa que los partidos sigan con sus diatribas, a veces toscas, sin aportar agua ni aire fresco. Estamos en una de las primaveras más bellas de la última década y no nos dicen una palabra sobre la Naturaleza y cómo conservarla, sobre el agua y cómo distribuirla (las “guerras del agua” sólo están en sordina, por ahora, mientras no escasee), sobre los hábitos alimentarios, en fin, sobre la vida cotidiana de los ciudadanos. Quizá es que como los políticos son más bien de ciudad eso del campo y los pueblos es sólo para hacer campaña (que no campiña), si es que van. Claro que tampoco se les ve por las librerías, los cines, las exposiciones o los conciertos.

La corrupción es encarada de forma muy diferente según los fieles votantes de uno u otro partido

Hablan siempre de la corrupción, de Venezuela y otros asuntos, que son valorados según la posición ideológica de cada uno. Y, siempre, utilizados como arma arrojadiza, literalmente así: apedrean en España a los familiares del venezolano Leopoldo López unos sujetos que se dicen progresistas. La corrupción es encarada de forma muy diferente según los fieles votantes de uno u otro partido. Maduro es un héroe para Podemos e Izquierda Unida y es vilipendiado por otros, Israel es denostado por casi todos, pero sobre todo por esa misma izquierda que calla, samuga, sobre Putin, El Assad o el Tibet ocupado.

Menos mal que el pueblo español se muestra siempre por encima de sus representantes, más sensato que ellos y, con su paciencia, demuestra ser más cívico que sus sedicentes adalides. Porque, a pesar de nuestra maniquea historia, muchos han sido los que mantuvieron la ecuanimidad. Entre los intelectuales, María Zambrano fue quizá el ejemplo más reciente de una persona con integridad moral. Claro, que eso le costó ser ignorada por ambos bandos durante gran parte de su vida, aunque al final fue ‘recuperada’ por una cierta izquierda. Entre los actuales pensadores y escritores muchos conservan la objetividad. Aunque otros parece que piensan más con las siglas que con la cabeza.

Jaime-Axel Ruiz Baudrihaye

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