viernes, diciembre 9, 2022

Los verdaderos refugiados

Recordemos como hace pocas semanas decenas de asesinos etarras se juntaban en un antiguo matadero de Durango, inmejorable ubicación escogida por esos matarifes, para insolentemente hacer una especie de rueda de prensa sin preguntas que se convertía en un mitin proetarra donde su objetivo fue humillar a las víctimas del terrorismo, todo ello sazonado con arengas políticas independentistas y nulo arrepentimiento por su parte.

En aquel aquelarre de los criminales etarras sólo un periodista se enfrentó a esas alimañas cantándoles las verdades del barquero y diciendo esas verdades como puños a la cara de los que siguen formando parte del entramado de ETA.

En Alsasua se reunieron de nuevo para humillar a las víctimas del terrorismo

Pero la máquina propagandística etarra sigue en pleno funcionamiento, no descansa, y sabemos que en el proceso de negociación que instaló Zapatero con los etarras, el intentar dar una solución al entramado de los presos y los huidos era imprescindible desde las huestes terroristas para llegar a un buen puerto según los terroristas, es decir, a un final negociado de lo que mal llaman conflicto.

En ese papel protagonista de todos estos colectivos etarras hemos vuelto a ver este fin de semana un nuevo show de los proetarras organizándolo en el municipio navarro de Alsasua y en donde decenas de etarras llamados y considerados por sus huestes como refugiados, a las órdenes de sus jefes encapuchados, se reunieron de nuevo para humillar a las víctimas del terrorismo.

En esta ocasión no hubo necesidad de esperar a las nauseabundas declaraciones de estos tipejos en rueda de prensa para ver cómo un pequeño grupo de mujeres, víctimas del terrorismo, plantándoles la cara valientemente les recriminaron sus antecedentes además de exigirles que condenasen el terrorismo y ayudasen a esclarecer los cientos de asesinatos cometidos de los cuales ni la policía ni la justicia han podido resolverlos hasta ahora.

Por supuesto que algunos sabemos que es como predicar en el desierto pensar que esta gentuza haya vuelto y se hayan reunido para colaborar con la justicia y con las Fuerzas de Seguridad del Estado, nada más lejos de la realidad, vuelven para intimidar, para ponerse a las órdenes de la estrategia de la organización terrorista a la que pertenecen, y para seguir presionado al Gobierno de la Nación para intentar poner un precio político a la paz. De todas formas, lo más grave de esta situación es que los verdaderos refugiados no hayan podido volver, ni lo puedan hacer, y esto que digo es una realidad que no necesita de verificación por ser más que evidente.

Muchos de los que huyeron tuvieron suerte, entre comillas, porque les dio tiempo a coger la maleta

Me estoy refiriendo a toda esa gente inocente, desde empresarios, pasando por políticos, o por periodistas o por funcionarios entre tantos y tantos otros inocentes que por la amenaza y presión terrorista de los etarras tuvieron que coger las maletas y marcharse de su tierra. Decenas de miles de personas, que ellas y sus familia al completo tuvieron que poner tierra de por medio y desparecer dejando atrás todo lo que más querían y debieron reorganizar su vida a cientos de kilómetros, refugiándose de la lacra de los terroristas.

Muchos de los que huyeron tuvieron suerte, entre comillas, porque les dio tiempo a coger la maleta y marcharse, ya que como sabemos a muchos otros no les dio ese tiempo, y hoy yacen bajo losas en decenas y decenas de cementerios de este país.

Recuerdo como José María Aznar, siendo presidente del Gobierno, trasladó en un mitin celebrado en Bilbao con motivo de las elecciones autonómicas vascas un magnífico mensaje a todos los ciudadanos amenazados por la banda terrorista de ETA diciéndoles que uno de sus ejes de la política antiterrorista sería que ningún demócrata tuviese que coger la maleta y marcharse del País Vasco, que ningún inocente tuviese que largarse y refugiarse en otra tierra que no fuera la suya.

Estas declaraciones que deberían ser aplaudidas y jaleadas por todos los demócratas, llenas de sentido común, se toparon no sólo con el rechazo de los batasunos, sino también de los nacionalistas llamados moderados, que las veían como una provocación.

Esos verdugos recién llegados que siguen siendo hienas al servicio de los terroristas

Hoy esos mismos nacionalistas callan en unos casos o acompañan a los verdugos en sus manifestaciones demostrando que para la causa nacionalista todo vale para el convento si proviene de sus “patriotas descarriados» como dijo Arzallus.

Desgraciadamente la realidad de hoy es que los verdaderos refugiados siguen sin poder volver muchos de ellos a sus casas y a su tierra, que han tenido que pasar un calvario y han sido personas errantes durante gran parte de su vida.

Estos verdaderos refugiados, víctimas inocentes, son los que necesitamos en mi tierra entre nosotros, y no esos verdugos recién llegados que siguen siendo hienas al servicio de los terroristas.

Carlos Iturgaiz

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