martes, febrero 7, 2023

El estupro legal

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En España, una niña de 13 años no puede comprar una cajetilla de tabaco, pero puede acostarse con un señor de cuarenta, sin que a éste le pueda afear nada la Justicia, siempre y cuando la niña diga que lo ha hecho de manera voluntaria. En España, un niño de trece años no puede tomar una copa de licor en un bar, pero un bujarrón de cincuenta puede encamarse con el niño, sin que al mayor de edad le puedan acusar de nada.

Es el mantenimiento de una situación que en la mayoría de los países se considera un estupro y que aquí, en España, es legal, o sea, un estupro amparado por la Ley. El ministerio de Sanidad pretende alzar la edad de responsabilidad a los dieciséis años, asunto que parece de sentido común, pero como este país pierde el sentido común con bastante frecuencia, a lo peor, resulta que esto es retrógrado o no es lo suficientemente progresista.

Ni físicamente, ni psicológicamente, se puede afirmar que a esa edad se hayan alcanzado las lindes de la madurez

Recuerdo mis trece años y tengo memoria cumplida de los de mi hija. Ni físicamente, ni psicológicamente, se puede afirmar que a esa edad se hayan alcanzado las lindes de la madurez. Es más, cómo saben algunas mujeres, y conocen muy bien los ginecólogos, la menarquia puede retrasarse hasta los catorce años y no es una excepción asombrosa. ¿Cómo es posible que la ley considere que a esa temprana edad se pueden mantener relaciones heterosexuales u homosexuales con conocimiento de los efectos, las causas y las consecuencias?

Intelectualmente, la Lolita de Nabokov es un hallazgo y un arquetipo literario. En la novela, tiene doce años. Puede que haya lolitas perspicaces, maliciosas y astutas, pero las niñas de trece que he conocido son bastante ingenuas, por no hablar del infantilismo de los niños. Lo que sí abundan son los menoreros sin escrúpulos a los que espero que se les termine la impunidad de su gusto por la fruta verde y tengan, al menos, la barrera de las leyes.

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Luis del Val

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