martes, diciembre 6, 2022

Argentina: a por las reservas

En diciembre, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, a través de un decreto de necesidad y urgencia, dispuso la utilización de 6.569 millones de dólares de las reservas del Banco Central. El obstáculo fue el presidente de esa institución independiente, Martín Redrado, quien se opuso a ello. Por otro decreto de necesidad y urgencia, la señora Kirchner buscó la destitución de Redrado. Se le pidió, entonces, que justificara la «necesidad y urgencia» de la resolución. No pudo, claro. Una jueza mantuvo a Redrado en su cargo. Y comenzaron las presiones, los tejemanejes y hasta impedimentos policiales para que Redrado ingresara a su despacho en el Central. La justicia derivó al caso a una comisión parlamentaria (que era lo que correspondía), Redrado decidió renunciar y la comisión legislativa, por dos votos (uno del vicepresidente argentino Cobos, que en otra oportunidad votó contra el Gobierno) contra uno, decidieron aceptar la renuncia de Redrado.

Y sin este escollo, el Gobierno, tras designar nuevo presidente (una mujer, Mercedes Marcó de Font), ha comenzado a presionar buscando destrabar el uso de las reservas del Central, a través del llamado Fondo del Centenario. Las elecciones del año venidero están en el horizonte, naturalmente, y el Gobierno, que en octubre apeló a las reservas de las jubilaciones privadas, está desfinanciado. En consecuencia, hoy busca por la vía judicial que la Corte Suprema le autorice el uso de las reservas que oportunamente frenara (en días de Redrado) y, como es suficiente con que una de las Cámaras apruebe el decreto de necesidad y urgencia, apunta además todas sus baterías al Senado (donde los representantes son más parejos), presionando a gobernadores para que éstos ejerzan presión a sus legisladores.

La situación no es sencilla, de todos modos. La Cámara debe dar traslado a la oposición con un plazo de diez días, y sólo después podrá resolver si suspende aquella medida cautelar oportunamente adoptada; y, por otro, las exigencias de los gobernadores son ahora muy importantes. Más aún cuando, en su momento, el Gobierno, en busca de apoyos, había garantizado reservas a las provincias para cubrir sus deudas. Pero ahora no será así: ha dicho el Gobierno que busca certezas para acreedores y concretar proyectos productivos para las empresas. De esta manera, las llamadas, uno por uno, a los gobernadores se realizan sin descanso hasta ahora, procurando esos votos imprescindibles en el Senado, pues en diputados el Gobierno perdió las mayorías. De momento, el gobernador de la influyente Santa Fe ha tomado distancia de las presiones de la señora Kirchner. Y por su lado, la oposición, con tiempo a su favor, traza su estrategia para con las provincias.

Alejado ya de su cargo el ex presidente del Central Martín Redrado, ahora denuncia en los medios la voracidad del Gobierno y sus deseos de aumentar el gasto público, y, por otro andarivel, los argentinos asisten con asombro a la polémica compra de dos millones de dólares (en el 2008) realizada por el ex presidente y ahora diputado Néstor Kirckner, especulando, dicen, contra su país, es decir, el que preside su esposa.

Así las cosas, veremos qué ocurre mañana o, acaso, esta tarde, porque así son las cosas en esta zona del mapa.

Rubén Loza Aguerrebere

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