jueves, diciembre 8, 2022

Voy a ser médico

Me encantan las utopías. La mayor de ellas era la posibilidad de que pudiera ser médico. No creo que conozcan a alguien peor dotado para ejercer tan noble profesión: casi me desmayo si veo un episodio de CSI, no tengo mucha idea de dónde se sitúa el hígado dentro del cuerpo humano; si debiera atender un parto de madrugada, sería muy difícil despertarme, e incluso tengo el llamado «síndrome de la bata blanca», debido al cual me sube la tensión cuando me veo rodeado de médicos y enfermeras.

Pero voy a ser médico. No ejerceré por motivos de edad y cierta responsabilidad, pero el título voy a conseguirlo. Estoy muy ilusionado. El plan es muy sencillo: me he provisto de un IPhone y de una Guía Médica de mi compañía de seguros. No digo el nombre de la aseguradora pues pueden existir represalias con los eminentes doctores y además no deseo hacer publicidad de una empresa que me cobra tanto, aunque sus médicos, que son ya «amiguetes», han dado la conformidad a mi plan.

No les he comentado el último y más importante eslabón de esta idea: me voy a matricular libre en alguna Facultad que siga las directrices que ha puesto de moda la Universidad de Sevilla. Dicha Universidad ha estudiado implantar unas medidas muy permisivas en los exámenes, en los cuales puedes seguir con los mismos aunque copies. Ello permitirá realizar mi utopía cómodamente. Creo que en Sevilla finalmente no van a dar oficialidad definitiva al tema, pero ellos son los descubridores de esta innovación académica que, sin duda, otras universidades imitarán.

Sea cual sea la Facultad pionera, la pregunta del examen será transmitida vía SMS a un especialista cualificado de mi aseguradora, cuya erudición permitirá que consiga una matrícula de honor reproduciendo el rollo que me conteste mediante la citada tecnología.

En la primitiva idea se contemplaba la posibilidad de que, si te descubrían, pasabas una especie de jurado en el cual podrías alegar todo tipo de eximentes. Si así ocurre, no me preocupa, tengo muy buenos abogados. Ya saben que lo de los abogados va siempre en plural.

Ruego a la Universidad de Sevilla que siga profundizando en la posibilidad de implantar estas medidas, ya que son ellos los que han levantado la liebre. Incluso que piensen en la repercusión mundial que pueden alcanzar y que harían realidad lo que cantaban en la versión española de My Fair Lady: «los exámenes en Sevilla, son una maravilla».

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Paco Fochs

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