sábado, noviembre 26, 2022

Rubalcaba en alza, Solbes en baja

Al ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se le ve exultante con los éxitos policiales en la lucha contra la cúpula de ETA. Las capturas en cadena de López Peña, ‘Txeroki’ y ahora de Iriondo le han dado al ministro lustre y motivos para el optimismo a pesar de los últimos y recientes atentados de la banda, cuyos jefes, por lo que se acaba de ver, viajan de un lado para otro con la oficina a cuestas, lo que da una idea de su desconcierto y debilidad. Y mientras sube como un cohete la buena estrella de Rubalcaba, su colega y vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, vive los peores días de su penosa carrera política porque está haciendo con Zapatero algo parecido a lo que hizo en el último Gobierno de González, llevar a España al sótano de la crisis económica y social, esta vez con el añadido financiero y el peor de los horizontes posibles.

Ayer Solbes tuvo que reconocer en el Senado que los Presupuestos con los que juega la Cámara Alta no sirven y están desfasados por culpa de la crisis, que es, exactamente, lo que le dijo Rajoy en el Congreso de los Diputados cuando el PP pidió una nueva redacción. Sin embargo, el vicepresidente va de rectificación en rectificación -el listado de sus pronósticos fallidos de los dos últimos años es asombroso, y aquí incluido su debate preelectoral con Manuel Pizarro, a quien el tiempo le ha dado la razón-, sin despeinarse y sin que la vergüenza política le anime a marcharse lo antes posible a su casa.

Lo que es peor, en su entorno y en medio de la confusión presupuestaria se hacen bromas con las cuentas del Estado para el 2009, diciendo que si el Senado las echa abajo se van a ahorrar unos dineritos que habían prometido a ciertas minorías, con lo que todo volvería al debate final del Congreso para pactar unos ajustes de última hora con las dos muletas que el PSOE utiliza en esta legislatura, PNV y BNG. E imaginamos que para subir el déficit presupuestario mucho más de lo anunciado en un principio, como al final -ya lo verán- tendrán que bajar los impuestos y presentar un plan de choque de obras públicas para frenar el desempleo. Una tarea que seguramente se le encargará al futuro nuevo ministro de Fomento si se confirma la crisis de Gabinete que podría estar ultimando Zapatero.

La permanencia de Solbes en el Gobierno empieza a ser un tormento para todo el mundo, incluso para él, y puede que los Presupuestos del 2009 sean su último servicio antes de retirarse a descansar. Sin embargo, el que piensa concluir el año con tres importantes medallas en la lucha contra ETA es el ministro Rubalcaba, que sigue siendo el político más fuerte e influyente en el entorno de Zapatero, y sobre todo en el núcleo duro del PSOE.

A Rubalcaba se le puede atribuir, también, su rechazo frontal -frente a los demenciales posibilistas de Eguiguren, López y el propio Zapatero- a los acuerdos políticos de Loyola del Gobierno del PSOE con ETA y PNV, que hubieran marcado un camino de no retorno y el triunfo de los terroristas porque en ellos se incluían fórmulas sobre el derecho de autodeterminación y la unidad del País Vasco y Navarra, lo que justificaba la existencia y la historia criminal de la banda. Asimismo, desde el que fuera su puesto de portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Rubalcaba trabajó para conseguir la primera reforma del Estatuto catalán que Maragall trajo a Madrid.

Y son estos hechos cruciales, entre otros de su influencia o responsabilidad, los que hoy sitúan al ministro de Interior en posiciones de fuerza ante una posible crisis del Gobierno, donde se podría estar debatiendo el futuro de la vicepresidencia política y primera del Ejecutivo, hoy en manos de María Teresa Fernández de la Vega, que lleva ya casi cinco años en el cargo. Sin embargo los amigos del entorno del presidente son reacios a que Rubalcaba asuma tanto protagonismo, porque ven el él el regreso de la vieja guardia de González. Pero los tiempos, como lo ha demostrado Obama, no están para más experimentos juveniles sino para la experiencia y la eficacia, y en eso y a pesar de las «malas artes» políticas y mediáticas que se le atribuyen al ministro de Interior, Rubalcaba está hoy en alza y en la mejor posición. Incluso para sustituir a Zapatero si se presentara la ocasión.

Pablo Sebastián

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