jueves, diciembre 1, 2022

India y Pakistán se miran con el atentado

Aunque el terrorismo islámico no es el único que azota la India, la extrema derecha hindú masacró a 2.000 musulmanes en Gujarat en el 2002 y este año decenas de cristianos han sido asesinados en el de Orissa por negarse a convertirse al hinduismo, el sello del reciente de Bombay parece ser el del extremismo musulmán.

La primera consecuencia de tal identificación de la autoría podría ser un aumento de la demonización de la población musulmana de Pakistán que representa 13,5% de la población. La segunda es el encrespamiento de las supersensibles relaciones con Pakistán. El nuevo Gobierno democrático de Islamabad venía, instigado por Estados Unidos, haciendo esfuerzos para mejorar las relaciones con Nueva Delhi. Su presidente ha dicho que aunque puedan ser diferentes los autores del ataque en Bombay y los de los que sufre su país tienen las mismas ideas y objetivos. Ha ofrecido colaboración.

Sin embargo, la política interna se mezcla. El ofrecimiento del envío del jefe de los Servicios de Inteligencia pakistaniés, el general Pasha, a Bombay para cooperar ha abortado. La oposición pakistaní se ha opuesto airadamente después de que un periódico indio titulara: «Nuestro primer ministro convoca a Pasha». Un general paquistaní afirma que hay que desear lo mejor pero prepararse para lo peor y que sus tropas pueden trasladarse a la frontera con la India, si necesario, en muy poco tiempo.

Ayer, Nueva Delhi acusó al tenebroso grupo pakistaní Laskar-e-Taiba. Esto traerá un nuevo calentamiento. India está convencido de que alguna rama del Servicio de Inteligencia paquistaní, ISI, les ha prestado regularmente apoyo. Entra en juego Estados Unidos. En dos ocasiones anteriores Bush ha pedido con éxito moderación a las autoridades indias. En ésta ya lo ha hecho y le ha seguido, respetando cronológicamente al presidente, Obama que vio interrumpida la cena del día de Acción de gracias en su domicilio por dos altos funcionarios que le informaron de la crisis. Sin embargo, ahora hay un elemento nuevo: Bush ha sostenido últimamente que si un Estado es incapaz de impedir ataques terroristas desde su territorio, quien los sufre está legitimado para hacer incursiones punitivas en él. Estados Unidos las viene realizando en Pakistán en relación a los golpes en Afganistán. Obama ha desarrollado una idea parecida referida a la captura de Ben Laden.

¿Se sentirá India tentada a imitar el ejemplo haciendo una incursión en las zonas tribales de Pakistán en las que se cree hay campos de entrenamiento guerrilleros? ¿Se quedaría Pakistán tranquilo ante la afrenta del inveterado enemigo? Otro quebradero de cabeza para Obama y la pacificación del vecino Afganistán.

Inocencio Arias

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