martes, diciembre 6, 2022

Que no parezca un rescate

Mariano Rajoy, en su su discurso de investidura como presidente del Gobierno: “Vamos a decir siempre la verdad, aunque duela, decir la verdad sin adornos ni excusas; llamar al pan, pan y al vino, vino”. Hasta en eso nos mintió. La subida de impuestos la presentaron como un “recargo temporal de solidaridad“. A la amnistía fiscal la han bautizado como una “regularización de rentas y activos“. A la prevista subida del IVA la llamaron “un cambio de ponderación en los impuestos al consumo“. Y el previsible rescate e intervención de España que está a punto de llegar se va a camuflar bajo cualquier otro eufemismo que permita a Rajoy vestir de gran éxito del Gobierno esta catástrofe nacional.

El baile ya ha empezado: el Gobierno busca un “rescate blando”, un mecanismo de intervención de la UE que permita salvar a los bancos españoles sin que suponga una intervención total. Todos los esfuerzos diplomáticos están dirigidos en esa dirección: encontrar una manera de que Europa o el FMI presten el dinero necesario a los bancos sin pasar por el Estado; buscar una salida que no sea humillante, un rescate que no parezca igual al que ya padecen Grecia, Irlanda y Portugal; diseñar un disfraz que permita a Mariano Rajoy no pasar a la historia como el presidente que rindió la soberanía económica del país.

¿El problema mayor? Que el Mecanismo Europeo de Estabilidad –el fondo de 700.000 millones que desde el 1 de julio se ocupará de ayudar a los países europeos en problemas– no permite prestar directamente a los bancos. Tiene que ser el Gobierno del país quien solicite y reciba formalmente la ayuda y ese rescate supone la intervención. Cambiar esto no es fácil porque este fondo ya está aprobado por varios parlamentos europeos –como los de Francia y Eslovenia– y no hay tiempo material para reescribir ese tratado a tiempo. El dinero para la banca española es necesario ya.

A contrarreloj, los equipos negociadores están buscando un subterfugio legal que permita rodear este importante obstáculo legal. Se manejan varias alternativas: que la ayuda a la banca la reciba el FROB –el actual fondo de rescate–. O que el Gobierno cree un nuevo “Special Purpose Vehicle“: una sociedad instrumental a través de la cual España podría recibir y distribuir el dinero para la banca. Este tipo de entidades son habituales en la gestión de bancarrotas de empresas y sirven para aislar el riesgo: como un parachoques para que las posibles pérdidas que provoque el rescate a la banca salpiquen lo menos posible al Estado. La idea que está planteando el Gobierno pasa incluso porque esta sociedad instrumental pueda emitir deuda para aumentar su potencia de fuego.

En cualquier caso, este rescate “blando” también implicaría condiciones: Alemania –muy presionada por EEUU– ha abierto un poco la mano, pero sigue negándose a que España reciba esta ayuda sin entregar prendas a cambio. De una manera o de la otra, España afrontará nuevos recortes y perderá gran parte de su soberanía económica, por mucho que  Rajoy asegurase hace una semana que “no habrá rescate a la banca“; por mucho que hoy se pretenda camuflar.

Ignacio Escolar-Estrella Digital

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Ignacio Escolar

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