sábado, diciembre 3, 2022

Debate en el arenero

Hollywood trabaja al parecer en un remake de la película de 1991 «No le digas a mamá que la canguro ha muerto». Esto, sin embargo, es innecesario, porque ya hay en cartelera un remake. Se llama primarias presidenciales Republicanas.

En el original, una madre deja a sus hijos al cuidado de una niñera durante dos meses. Cuando fallece la niñera de un ataque al corazón, los hijos se pasan el verano valiéndose por sí mismos.

El proceso de eliminación por la candidatura Republicana sigue hasta el momento una trama parecida. Con los adultos (interpretados por Jeb Bush y Mitch Daniels) de viaje, el reparto queda al cuidado de los provisionales (interpretados por Mitt Romney, Donald Trump y Newt Gingrich). Cuando ni siquiera las niñeras hacen acto de aparición en el primer debate de la campaña, los adolescentes se defienden solos.

En el debate de la noche del jueves en Carolina del Sur, el congresista libertario Ron Paul explicaba el motivo de que la heroína y la prostitución deban ser legales y de que haya que suprimir el Departamento de Seguridad Nacional.

El ejecutivo de la pizza jubilado Herman Cain explicaba el motivo de que haya que abolir la agencia tributaria y de que la gente que permite el aborto en caso de violación o incesto sean «abortistas».

El ex gobernador de Nuevo México Gary Johnson abogaba por eliminar el salario mínimo y los impuestos del sector privado, y recortar casi a la mitad el programa Medicare de la tercera edad.

El ex senador Rick Santorum trataba de explicar el motivo de que criticara «el feminismo radical» de las mujeres trabajadoras y de que dijera que el islam «está anclado en el siglo VII».

El ex gobernador de Minnesota Tim Pawlenty declaraba «una organización patética» a las Naciones Unidas.

El día en que el Presidente Obama participaba en un homenaje en la Zona Cero, algunos de sus potenciales rivales presidenciales parecían inmaduros. Transcurrida media hora de debate, Johnson interrumpía al moderador Chris Wallace. «Van como nueve preguntas a estos tipos y ninguna para mí», protestaba.

Si hay alguna buena noticia para el Partido Republicano que vaya a salir del primer debate presidencial es que Associated Press y Reuters no lo cubrieron.

En ausencia de los adultos, el primer debate presidencial se decantó por el más extravagante. Cain, un caballero que quiere volver al patrón oro, pronunció el mejor discurso de la noche cuando defendió su falta de experiencia.

«Yo pregunto a la gente: ‘La mayor parte de los que ocupan un cargo electo en Washington D.C. han ocupado un cargo público con anterioridad. ¿Qué le parece eso a usted?'», decía el antiguo jefe de Pizzerías La Mafia. «¡Tenemos un caos!»

El experto Republicano en encuestas Frank Luntz, dando a conocer los resultados de un grupo de estudio para el patrocinador del debate Fox News, informaba que había visto un cambio sustancial hacia el caballero de Pizza La Mafia. «¡Esto no tiene precedentes!» proclamaba Luntz.

Compare esto con Pawlenty, posiblemente el único de los cinco caballeros sobre la tarima con posibilidades de hacerse con la candidatura. Despertó abucheos de la audiencia cuando trató de explicar su alejamiento de un límite a las emisiones de efecto invernadero. «Me equivoqué. Fue un error y lo siento», suplicaba.

Explicación de Pawlenty: «Si alguien es perfecto, que venga aquí y suba a esta tribuna, porque nos gustaría que esa persona se presentara a presidente».

Llegados a este extremo, los Republicanos se conformarían con cualquiera lejos de ser perfecto. Sigue habiendo esperanzas de que un caballero blanco rescate a los votantes de las primarias Republicanas de este reparto falto de talento, pero hay crecientes inquietudes entre los veteranos del partido de que tal persona no exista.

Está Romney, pero es el padre a regañadientes del Obamacare. Está Trump, pero es la comadrona de la campaña del origen de Obama. Gingrich ha sido rechazado por sus colegas y se casó tres veces.

¿Pudiera ser que Herman Cain es en serio lo mejor que tenemos?

Sin duda tiene algo intrigante. Considere sus planes para Afganistán: No tiene ninguno.

«No», admitía Cain cuando le preguntaron si tenía alguna política. Explicó que «en este momento, no conozco todos los datos».

En su oposición a Obama, los cinco caballeros convienen. En lo que no convinieron fue en una réplica consistente. Cain defendía su afirmación de que las medidas de Obama en materia del matrimonio homosexual «lindan con la traición». Paul defendía su final propuesto a toda la ayuda exterior, la de Israel incluida, diciendo que tampoco es que «todo judío de este país esté convencido de que tengamos que tener la política que tenemos».

A mitad del debate, Santorum era preguntado por una sugerencia de uno de los adultos ausentes, Daniels, de que los Republicanos convoquen «una tregua» en materia social. «Cualquiera que sugiera que convoquemos una tregua en materia moral no entiende de qué va América», cargaba Santorum.

Dejaremos que los niños resuelvan sus diferencias en el recreo.

Dana Milbank

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