sábado, diciembre 3, 2022

Gallardón sabe más que habla

Hace unos días, Gallardón reconoció que fue un error haber pedido a Mariano Rajoy que le incluyera en las listas de las Elecciones Generales de 2008. Y puede que lo fuera, pero no tanto por su ingenuidad manifiesta como por la tormenta que generó. El Alcalde de Madrid es un político atípico que, no hace mucho, se definió como el “verso suelto del PP”. Y lo es, ciertamente, por varias razones.

Una de ellas es que sabe quien es el líder del partido y, a diferencia de otros y otras, en lugar de expresar “adhesiones inquebrantables” –que suelen ser frágiles y quebradizas, como ha quedado demostrado- manifiesta lealtades. Lo demostró cuando Aznar le dijo que iba a ser el candidato a la Alcaldía de Madrid y, años después, cuando Rajoy hizo oídos sordos a su legítima ambición de volver a la política nacional.

En el entretanto, desde entonces hasta hoy, ha continuado la guerra, unas veces soterrada y otras frontal, entre Gallardón y Aguirre. La confección de la lista al Ayuntamiento de Madrid no ha sido una excepción, pero ha habido una notable diferencia: esta vez Gallardón no ha hecho ruido y, quizás por eso, le ha ganado a Aguirre. En lugar de provocar conflicto ha optado por la prudencia. Eso sí, con la firmeza de quien conoce su fuerza.  Para empezar, mantiene su núcleo de confianza en los diez primeros puestos y las concesiones que ha podido hacer a Aguirre son menos que las que se vio obligado a aceptar hacer cuatro años. Y bastante menos de las que ella se cree.

Ayer, Estrella Digital publicó una información titulada “La batalla de Madrid. Aguirre no gana tanto” y se refería a la noticia de que una de las candidatas a obtener escaño en Cibeles, Carmen Rodríguez Flores, lejos de ser una “tapada” de la presidenta del PP, estaba en la lista por decisión explícita de Génova que ha tenido en cuenta su dedicación a Madrid y al partido,  y en contra de la opinión de la Puerta del Sol. ¿Por qué será? Resulta que esta política de larga trayectoria se va a encontrar con otro “compañero” espiado, supuestamente, por sus compañeros. Osea, Manuel Cobo.

Quién piense que Esperanza Aguirre gana poder, se equivoca. Y quien piense que Gallardón lo gana en la Plaza de La Cibeles y, sobre todo en Génova, acierta de pleno. El Alcalde ha aprendido, esta vez se ha dejado asesorar y no ha hecho “causa belli”.  

Por fin, ha dejado de ser esclavo de sus palabras y dueño de su silencio.

Por ahí va bien.


Editorial Estrella

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