miércoles, diciembre 7, 2022

Pablo no sabes dónde estás

Segundos tardó Hernando, el Portavoz socialista, en convertir a Pablo Iglesias y su partido en un “Pablo, no sabes donde estás”, mirando a cámara y con tonito, dicho sea, de “Pablito…”.

La propuesta del autonominado vicepresidente no solo ha vuelto a parecer extemporánea a los socialistas sino a quien piensa que debería ajustarse al calendario, formas y contenidos de una negociación de gobierno.

Al parecer, tanto los socialistas como el resto del personal comprendemos la necesidad de Pablo Iglesias de aparecer pintándola en el asunto; lo que es menos comprensible es que ocupe un tiempo formal, constitucional y programático que no es el suyo.

Y es que el PSOE no solo quiere disfrutar del centro del tablero que la estrategia del PP le ha regalado sino que percibe que, a diferencia de hace un mes, es probable que no sean ellos y ellas los que paguen el no acuerdo.

También parece percibirlo Iglesias, algo irritado, porque todo el mundo sale en la tele negociando y dándole consejos, incluso aquellos a los que él pastoreaba hasta hace dos días.

El candidato a la investidura de vicepresidente no se halla. Camina entre las promesas de lo nuevo y las argucias de lo viejo, sin saber a qué carta quedarse.

Y es que, probablemente, aún no ha decidido qué ha votado la ciudadanía. ¿Hemos votado regeneración democrática, apoyada en pluralidad política o, por el contrario, una especie de ruptura, con transición incluida? Como mis lectores y lectoras saben, soy más de la primera impresión.

Me parece que los partidos deben asumir nuevas formas ante esa pluralidad; por un poner, creo que conviene ser cuidadoso, como alguna vez escribí aquí, con los vetos y estar dispuestos a reducir sus valores programáticos.

No hay mucho de nuevo en partidos fortaleza, argucias electorales y pretensiones de quítate tú para ponerme yo

No hay mucho de nuevo en partidos fortaleza, argucias electorales y pretensiones de quítate tú para ponerme yo. Podemos, en realidad, nos está ofreciendo más de esto que de estrategias de lo nuevo. La humillación a los socialistas cada vez que propone o la persistencia en inasumibles líneas rojas solo es la pretensión de quitarle al PSOE el espacio político y el electoral. El viejo sorpasso, soñado por la más vieja izquierda

El derecho a decidir es, necesariamente, un componente imprescindible de la pluralidad democrática y territorial que viene. Pero su aplicación no solo no ha sido mayoritariamente votada sino que depende de dos cuestiones fundamentales que lo limitan como línea roja: prioridad y gestión.

En democracia, las prioridades de la agenda son tan relevantes como el contenido. Sospecho que la ciudadanía reclama gobierno como paso previo a cualquier otra cosa. También, se pueden asumir cambios constitucionales pero no batallas inútiles, imposibles por no superar los vetos de la derecha. No queremos ensueños: el cambio debe ser una pluralidad razonablemente gestionable.

Pablo Iglesias no se halla porque cree, en exceso, que solo él hace política y que solo él tiene respuestas. Errores que conducen necesariamente a formularse mal las preguntas que los tiempos políticos requieren.

Los 8 de Airbus han sido declarado inocentes. Eso es así, porque antes de Pablo existía la izquierda social, la izquierda política, trabajadores y trabajadoras. Su absolución no solo es un hecho de justicia, un reconocimiento del derecho de huelga; es, también, el reconocimiento de que la lucha por los viejos derechos no ha concluido y, por lo tanto, tampoco la tarea de la vieja izquierda.

Lo esencial para Podemos es que entienda que lo importante no es el lugar que uno o una ocupa en el tablero sino como se suma a la nueva pluralidad.

Las otras izquierdas son irrelevantes a la hora de definir este panorama. Garzón ha cedido a acuerdos parecidos a los que en su momento alcanzó el denostado Llamazares o menos relevantes que los que su partido alcanzó en Andalucía. Cualquier cosa aprovecha para el convento.

Nada de negociar, si el Vicepresidente no se ve con Sánchez. Es una forma de quemar un documento, más propio de campaña electoral que de gobierno, y sobre todo de quemar una alternativa de gobierno. Podemos trabaja para anticipadas, a lo que se ve.

Libertad Martínez

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