lunes, noviembre 28, 2022

Elena Salgado

Endesa ha contratado a Elena Salgado, ex vicepresidenta del Gobierno y ex ministra de Economía, como consejera de Chilectra, su filial chilena. Percibirá entre 35.000 y 70.000 euros por poner en valor sus conocimientos. Y, a mí, esto me parece un escándalo mayúsculo más propio de un Patio de Monipodio que de un país serio. La desvergüenza parece que ya es algo cotidiano en este país.

La legislación actual impide a un ex alto cargo, tras abandonar su puesto, trabajar para una empresa privada durante los primeros dos años. Y para compensarles, durante ese periodo de tiempo, los ex ministros y ex secretarios de Estado cobran en torno al 80% de su sueldo. No estaría bien visto, por lo tanto, que un altísimo cargo como la señora Salgado, con todo lo que sabe, se ponga a disposición de una empresa privada.

Dicho esto, solo cabe calificar el hecho de deleznable aunque lo haya aprobado esa inefable y extraña Oficina de Conflictos de Intereses, que manda una tal Flor María López. Curiosamente, una mujer a la que Elena Salgado mantuvo en su puesto cuando fue ministra de Administraciones Públicas.

Para esa curiosa Oficina que dirige la señora López, no existe ningún problema para que el Gobierno impida a Elena Salgado fichar por Endesa, ya que, si bien es cierto que a la ex todo le estaría prohibido asesorar a empresas radicadas en España, no existe incompatibilidad alguna en asesorar a las filiales de éstas en el exterior. Una desfachatez y, por supuesto, un fraude de ley como la copa de un pino.

La señora Salgado tuvo que tomar decisiones, en su momento, que seguro tuvieron que afectar a Endesa y a los que somos desconfiados no nos queda más remedio que pensar si esta contratación forma parte o no de alguna compensación. Los de siempre me dirán que como ella hay muchos más altos cargos que han hecho fraude de ley. Y que yo siempre me meto con los ‘socialistos’. Me da igual los que haya. Y me da igual del partido que sean. Esto es una corruptela y hay que denunciarla y combatirla. Y si ahora estoy hablando de la señora Salgado porque ha sido la última en llegar.

Esto es un fraude de ley y ya vale, como decía aquella fiscal de cuyo nombre no quiero acordarme. Y, por supuesto, una amoralidad.

Pinocchio

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