miércoles, diciembre 7, 2022

¿Dónde está el empleo? Sólo Dios lo sabe

Tras predicar durante semanas acerca de la urgencia de que Washington tome medidas para crear puestos de trabajo, los legisladores decidían ponerse a hacer lo que predicaban. Y por eso a última hora del martes bajaban de la montaña y presentaban al pueblo elegido una ley de empleo de proporciones bíblicas: «H.Con.Res 13 — Ratificación de la fórmula ‘In God We Trust’ como lema oficial de los Estados Unidos».

La gracia de esta legislación, presentada en el pleno de la Cámara, no se reveló inmediatamente a todos. «In God We Trust» lleva 55 años siendo el eslogan oficial del país, grabado en la divisa y en los edificios del estado. No existe ningún movimiento emergente que pretenda cambiar eso. Pero los congresistas Republicanos prefirieron mirar más allá de la total ausencia de amenazas inmediatas y proteger en su lugar el lema contra amenazas del futuro ni siquiera imaginadas aún.

La legislación «dota al Congreso de la oportunidad de renovar su apoyo a un principio venerado por los artífices de este país, y por sus presidentes, de forma bipartidista», afirmaban los partidarios en su análisis.

La oposición infiel adoptó un enfoque bastante diferente de la ley Republicana de empleo. «Estamos centrados en medidas de creación de empleo», decía el portavoz de los Demócratas del Senado Brian Fallon. «Los Republicanos de la Cámara captarán con suerte el mensaje para hacer lo propio, si Dios quiere».

En el pleno de la Cámara, el ministro religioso abría la sesión de la jornada con una oración pidiendo a Dios «que todo lo que se haga esta jornada en la Cámara del pueblo sea en tu mayor honor y gloria».

Los legisladores se lo tomaron de forma bastante literal.

«¡Son mucho más que palabras!» aullaba el congresista Republicano de Virginia Randy Forbes, que presentó la legislación. «Constituyen el tejido mismo de lo que construyó y sostiene a la nación más grande que el mundo ha conocido nunca».

El congresista Demócrata de Nueva York Jerry Nadler, al frente de la oposición, denunciaba que «aunque la población estadounidense está preocupada por recuperar nuestra economía y crear empleo, ahora volvemos a temas irrelevantes que no tienen nada que ver con la promoción del crecimiento económico necesario para devolver a los estadounidenses al mercado laboral».

Pero no sirvió de nada. Los ateos Demócratas fueron aplastados, 396 a 9, por una mayoría bipartidista aplastante temerosa de Dios.

La valiente mayoría asestó su golpe en favor de la confianza divina incluso si la resolución puede haber vulnerado las propias promesas de los congresistas Republicanos de no presentar resoluciones testimoniales ni considerar legislaciones en el pleno sin vista previa. La representación ha prohibido suspender el reglamento de la Cámara para tramitar un proyecto de ley si «expresa aprecio, elogio, felicitación, celebración o reconocimiento de los logros de, o distingue el aniversario de, una entidad, suceso, colectivo, particular, institución, equipo o programa de gobierno». (Se puede aducir que Dios, aunque entidad, queda exento de capítulo).

Así pues, con la venia divina, ¿a qué van a dedicarse ahora los Republicanos? Pueden decir a sus electores que están haciendo la obra de Dios en terreno del diablo. Dado que todavía es demasiado pronto para denunciar los esfuerzos de la izquierdista Asociación Americana de Libertades Civiles por destruir la Navidad, la legislación del In God We Trust proporciona una conveniente fachada. Desde luego hay cierto apetito de esto: tras la investidura del Presidente Obama circularon rumores en internet advirtiendo de que iba a eliminar el In God We Trust de las monedas.

Por supuesto, el proyecto de ley podría tener explicaciones inocentes «Dios» y «empleo» son dos palabras de tres sílabas en inglés con la misma vocal. Los congresistas Republicanos pueden haberse confundido con el parecido, de la misma forma que el agnóstico disléxico se pregunta si existe un dog en lugar de un God.

En particular, la mayoría de la Cámara no veía ninguna necesidad de proteger el otro lema del país, el del Great Seal que también aparece en la divisa: e pluribus unum. Pero hay que reconocer el mérito del Partido Republicano por su tenacidad: seguir persiguiendo políticas sociales hasta cuando el país pide a gritos medidas de alivio económico exige de la paciencia de Job — cosa que no hay que confundir con Jobs.

En apoyo al proyecto de ley de Dios, los defensores de la legislación citaban a John F. Kennedy: «Los derechos del hombre no vienen de la generosidad del estado sino de la mano de Dios». Pero se dejaron un pasaje de Kennedy más conocido, de su discurso de investidura: «marchemos al frente de la patria que tanto amamos, invocando Su bendición y Su ayuda, pero conscientes de que aquí en la Tierra la obra de Dios tiene que ser obra nuestra».

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Dana Milbank

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