domingo, diciembre 4, 2022

La mejor respuesta

La mejor respuesta a la indigna y bárbara agresión al consejero del Gobierno de Murcia es la detención, más pronto que tarde, de sus agresores. Este lunes ya se produjo una en la persona de José David Baño, joven ya conocido por la Policía por haber protagonizado algún episodio violento. La eficacia policial por un lado, y la condena unánime de partidos, sindicatos y ciudadanos en general son las únicas recetas posibles. Las únicas eficaces y las más sabias son aquellas que si caer en alarmismos, minimizan episodios de todo punto condenables como ha hecho el delegado del Gobierno en aquella Comunidad. Ningún episodio violento por leve que sea, es mínimo.

En una sociedad abierta como la nuestra en la que no faltan extremistas de todo signo, perturbados que no conocen límites, la prevención, a medio plazo es la mejor terapia. Y hay que prevenir episodios de este tipo que en el caso de Murcia no se puede decir que lo ocurrido no haya tenido sus antecedentes ambientales. No hace muchas semanas dos cargos públicos tuvieron que cobijarse en una iglesia para no ser agredidos y hace menos tiempo, el presidente de Murcia vio su domicilio rodeado.

El clima social en esa comunidad autónoma se ha deteriorado desde que su Ejecutivo ha tomado las mismas o muy parecidas medidas a las adoptadas por el Gobierno central; es decir por un gobierno socialista. Y no se deteriora porque, de manera legítima, ciudadanos y colectivos expresen su malestar o su rechazo a las medidas adoptadas. No se deteriora porque la oposición ejerza su función ni porque los sindicatos traten de defender derechos que creen atacados. No, el clima social se deteriora en Murcia y en cualquier parte del mundo, cuando las palabras pierden valor. Cuando para criticar se ridiculiza, cuando para discrepar se insulta, cuando para defender derechos se asaltan derechos ajenos, cuando, en fin, se saltan los límites de lo civilizado, de la sana discrepancia, del debate apasionado pero respetuoso. Cuando estas cosas ocurren, cuando se lanzan acusaciones sin fundamento, cuando se llevan las manos a la cabeza porque algunos insinúan lo que ellos insinuaron antes, cuando nuestros responsables políticos pierden el sentido común y olvidan el valor de la palabra, que no mata pero hiere, es más fácil que surjan los perturbados extremistas que ven más eficaz una buena paliza que una manifestación civilizada.

La agresión al consejero de Murcia ha sido una agresión política en toda regla. Ni le robaron, ni le atracaron y ni mucho menos se trató de nada pasional. Le atacaron por ser consejero de un Gobierno. ¿No es esto una agresión política?

Vienen tiempos duros porque la crisis va haciendo mella y si a esto se une la pasión política por la inmediatez de la cita con las urnas, el resultado puede ser un ambiente espeso, irrespirable. Por eso, porque los tiempos serán duros y apasionados, cuidemos todos el valor de la palabra para que los perturbados de oficio, los extremistas que siempre existen no se confundan, no encuentren en los demás, en los demócratas, excusa alguna para sus actos bárbaros.

Charo Zarzalejos

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