viernes, diciembre 2, 2022

Editando a James Madison

Los Republicanos se hicieron con el control de la Cámara el mes pasado bajo la promesa de «restaurar la Constitución». De manera que es bastante irónico que una de sus primeras comandas sea un intento de modificar la Constitución. 

 

El martes, el Congresista Rob Bishop, R-Utah, presentaba una enmienda constitucional que permitirá a un grupo de estados declarar improcedentes las leyes del código federal con las que discrepen. 

 

«Esta enmienda de anulación pone en manos de los estados un arma, una herramienta, una flecha en su arco», decía a un grupo de legisladores reunidos en el Hyatt del centro de Washington. Por supuesto, los estados han disparado flechas similares con anterioridad, y ello condujo a una Guerra Civil y a las leyes de Jim Crow — pero Bishop no iba a entrar en eso. 

 

«Espero encarecidamente disponer de una serie de leyes y enmiendas — varias leyes y varias enmiendas — que podamos implantar este año», proseguía Bishop, «con el único objetivo de limitar no sólo las competencias para hacer cosas a la gente por parte de Washington sino lo que es más importante, dar más competencias a los estados». 

 

¿Varias enmiendas? ¿No será más fácil para hacer el trabajo sacar unos cuantos rotuladores rojos y recorrerse el Archivo Nacional? 

 

Por si se le ocurre que se trata de los planes trasnochados de un único legislador Republicano, piense que la Enmienda de Modificaciones, como la llaman sus partidarios, ha logrado el apoyo del caballero que será el próximo líder de la mayoría en la Cámara, el congresista Eric Cantor, R-Va. 

 

«La Enmienda de Modificación supondrá un contrapeso a la administración federal en permanente ampliación, un amparo contra la extralimitación legislativa, y volverá a poner al gobierno al servicio del pueblo, y no al revés», dice Cantor en una declaración de apoyo. «Para devolver a América a las oportunidades, la sensatez y el éxito, tenemos que invertir el rumbo y la Enmienda de Modificaciones constituye un paso en esa dirección». 

 

Cantor, Bishop y los demás defensores de la enmienda sostienen que están equilibrando la Constitución al gusto de los Padres de la Patria. Pero es extraño que los legisladores manifiesten su respeto a los Fundadores modificando su obra. 

 

La mecánica de la enmienda es también un poco extraña. Permite la anulación de cualquier código federal — desde los derechos civiles a la sanidad — si las dos terceras partes de los estados lo expresan así. Pero eso puede significar que los 33 estados más pequeños, que albergan al 33% de la población, tienen poder para pasar por encima de los 17 más grandes, con el 67% de la población. 

 

Luego está el lamentable parecido entre la modificación – el derecho ejercido por los estados a ignorar los reglamentos federales que juzgan cuestionables – y el argumento de «los derechos de los estados» que se utilizó para justificar la esclavitud y la segregación. 

 

El caballero que concibió la forma de la enmienda, el profesor de Derecho en Georgetown Randy Barnett, no pretendía nada parecido. «Los estados incurren exactamente igual en el abuso de sus competencias que la administración federal», me decía en su oficina el miércoles. Barnett, un oriundo de Chicago afiliado al libertario Cato Institute que quiere limitar todas las instancias del gobierno, decía ser contrario a la propia enmienda si se pudiera utilizar para reinstaurar la discriminación. «Nunca hubo dos terceras partes de los estados que apoyaran la esclavitud ni la segregación», razona. «La mitad como mucho». 

 

Sin embargo, Barnett dijo estar «sorprendido» por el entusiasmo despertado por su idea. Y gran parte de ese entusiasmo viene de Richmond, una ciudad que sabe un poco de rebeliones contra el gobierno federal. 

 

El presidente de la Cámara de Virginia William Howell es la principal voz que promueve la Enmienda de Modificaciones. La formulación de la enmienda fue redactada por funcionarios de la Legislatura estatal. Los partidarios reivindican el apoyo del Gobernador de Virginia Bob McDonnell, del teniente de la gobernación Bill Bolling y del fiscal general Ken Cuccinelli, que tiene competencias para revisar la constitucionalidad de las leyes de la Legislatura, así como del congresista Bob Goodlatte, R-Va. 

 

Pero es otro Republicano de Virginia quien tiene el poder de convertir la Enmienda de Modificaciones en una cuestión importante — y es el caballero que ocupa un escaño en el Congreso que en tiempos perteneció al artífice de la Constitución. «James Madison es la Constitución estadounidense, y supone tal modelo referente», decía Cantor en un acto del Día de la Constitución celebrado en Montpelier hace un par de años. «Muchos días, la mayoría probablemente, paso junto al retrato de James Madison del vestíbulo que hay nada más salir de la estancia de la Cámara de Representantes, pellizcándome, preguntándome lo que estoy haciendo aquí». 

 

Ahora lo sabe: quiere ser el editor de Madison.

Dana Milbank

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