viernes, diciembre 2, 2022

La decisión del presidente

El domingo, día 3, el presidente del Gobierno, por persona interpuesta  —Trinidad Jiménez—  se sometió al primer test interno en el seno de su partido. Se arriesgó y perdió. Frente a la tozudez de los hechos caben pocas interpretaciones, tan pocas que ayer lunes solo habló Leire Pajín, para decir que aquí no ha pasado nada, que ha funcionado la democracia y aquí paz y después gloria. José Blanco, auténtico instigador de la decisión del Presidente, al igual que Alfredo Pérez Rubalcaba, guardan silencio, pero están desolados. En sus cálculos estaba que esos 500 votos que han llevado a Gómez al triunfo fueran para Trinidad Jiménez. Si así hubiera sido, el Presidente no se hubiera visto obligado a tragar las portadas de los periódicos en las que él aparecía como el gran derrotado

El domingo tuvo el Presidente una mala noche, y ayer lunes un mal día. No solo aparecía como el derrotado en sus propias filas, sino que, además, el paro volvía a dar malas noticias con 48.000 parados más y el juez Ismael Moreno confirmaba en un auto que Venezuela, mejor dicho, el Gobierno de Chávez, al menos en 2008, no era un Gobierno especialmente hostil para los terroristas de ETA.

Jornadas como las de ayer tienen que ser muy difíciles de digerir para el Presidente del Gobierno. Un triunfo de Trinidad Jiménez hubiera sido un balón de oxígeno que los militantes madrileños le han negado. A estas alturas de la legislatura, ya no caben declaraciones como las de Leire Pajín. Cumplió con su deber. No se podía esperar otra cosa, pero su ineficacia es absoluta y cuanto más se insista en que aquí no ha pasado nada, más se ahonda en un cierto ridículo.

Dadas las circunstancias económicas  con el calendario electoral abierto de par en par, la única decisión política importante que al Presidente le queda por tomar es si se presenta o no a las elecciones. Es la única decisión importante para él, para su partido y, desde luego, para la política en general. Todo lo demás, en términos políticos, es bastante irrelevante. Irrelevantes son las declaraciones tratando de dar bajonazo a lo ocurrido en Madrid y casi patético resulta ver a dirigentes socialistas ser recurrentes en su discurso, según el cual el mal de España no es la crisis, sino el PP que nos quiere ver a todos  en las listas del paro.

De la decisión del Presidente están pendientes todos, sobre todo aquellos más cercanos, que a día de hoy no saben a ciencia cierta si tienen que ir preparando, sin disimulo, el postzapaterismo, o bien dedicarse a poner tablas que sujeten el andamio de su continuidad. Esta posibilidad, la de que Zapatero sea de nuevo el candidato, va perdiendo adeptos. En el PSOE son muchos los que ya se han puesto el chubasquero para aguantar la tormenta catalana y en breve abrirán el paraguas por lo que pueda ocurrir en Madrid.

Todo apunta a que el propio calendario va a obligar al Presidente a guardar silencio sobre su futuro. No quiere repetir la experiencia de Aznar, pero sabe que como mucho el 22 de Mayo de 2011 se le acaba el período de silencio. En las filas socialistas va anidando el desaliento y los ánimos están contenidos a la espera de la decisión del Presidente.  La más importante que le queda por tomar.

Charo Zarzalejos

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