viernes, diciembre 9, 2022

La Nueva Televisión

Guste o no, la suerte está echada: TVE emite desde primeros de año sin Publicidad, que como ustedes saben constituía su mayor fuente de ingresos. Es una antigua reivindicación de las Televisiones privadas que aspiran a captar una mayor ración de lo que llaman la tarta de la publicidad televisiva.

Con dicho goloso nombre se define al total del presupuesto que los anunciantes invierten en publicitar sus productos en Televisión.

En estos casos tan irremediables conviene ser optimista. Uno conoce lo suficiente este sector y por ello tiene la autoridad moral para decir, sin ruborizarse, que no tiene ni idea de lo que puede suceder. Pero sigue siendo optimista, pues a falta de datos objetivos, comienzan las sensaciones y prefiero que sean positivas.

Todo depende del factor humano. Si TVE reacciona con imparcialidad en sus informaciones y una atractiva programación con contenidos interesantes, la mencionada tarta puede convertirse en un bizcocho y dar un vuelco a todo el panorama publicitario y televisivo, ya que los anunciantes decidirán ahorrarse lo que invertían en TVE y situarán su mensaje en otros medios mucho más baratos y adecuados a su público que las televisiones privadas. Pero si pierden credibilidad sus informativos, los lógicos recortes presupuestarios se muestren demasiado evidentes o se pretenda elevar bruscamente el nivel cultural de la programación, la cosa no funcionará. En este sentido esperamos que «Españoles en el Mundo» no se limite a Andorra, Sur de Francia y Portugal y no se programe Parsifal, de Richard Wagner, los martes y jueves. Pese a que a uno le gusta, pero para eso están los DVD.

Se trata así pues, de un fantástico reto para los profesionales de TVE que excede de la propia viabilidad del Ente Público. Triunfar o casi desaparecer, que es lo que ya ha ocurrido con algunas televisiones autonómicas. Ello va a precisar de grandes dosis de imaginación, profesionalidad, responsabilidad y compromiso con lo que les ha tocado hacer por parte de tan afortunado equipo. Esperemos que aprovechen la oportunidad.

Son decisiones humanas que me impiden realizar un pronóstico. Más seguros se muestran los dirigentes de las televisiones privadas se frotan las manos y solo ven ventajas en la nueva situación, que a su vez tendrá una nueva convulsión en primavera con el llamado «apagón tecnológico» y la generalización de la TDT.

Yo no lo veo tan claro. Mi optimismo esconde la esperanza de que esta nueva televisión sin interrupciones, sea un contrapeso a la programación, en ocasiones tan zafia, como la que venimos soportando.

Paco Fochs

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