sábado 14.12.2019

Municipios: la herencia recibida

El Gobierno de Rajoy lleva casi cuatro años intentando justificar sus dislates, pero sobre todo sus exacciones y sus recortes, por "la herencia recibida". La dicha herencia, el legado de los gobiernos anteriores (no sólo de Zapatero, pues la "burbuja" que nos estalló en la cara se la inventó Aznar), era, si se me permite la expresión, una mierda de herencia, de las que no se quieren recibir, por lo que, por cierto, no se comprende que el PP pusiera tanto empeño en recibirla. Mucho menos tasada y cuantificada, sin embargo, es la que han recibido los nuevos equipos de gobierno municipales y autonómicos surgidos de las recientes elecciones. Ruina y caos, pura ruina y puro caos, en muchos casos.

Desde administraciones paralelas a lo Gil, compuestas por "asesores" amiguetes y cargos de confianza más amiguetes todavía, hasta descomunales deudas ocultas, de todo se está encontrando en las casas consistoriales. Los equipos salientes por la voluntad popular expresada en las urnas, sobre todo aquellos que llevaban gobernando muchos años, no sólo han dejado un laberinto organizativo, sino que, en muchos sitios, se han llevado con ellos los planos, boicoteando así los primeros pasos de los entrantes, muchos de los cuales ya traían su poco de desconcierto, de empanada, por su inexperiencia en la gestión pública. Ese boicot en un relevo que debería ser exquisito y producirse en beneficio del común, se traduce en calles sucias, jardines abandonados, servicios incumplidos, obras y contrataciones paralizadas, y en toda suerte de perjuicios para los ciudadanos.

Cainismo y mala leche hay, ciertamente, por un tubo. ¿Qué, si no, cuando los perjudicados son tanto los partidarios de los entrantes como de los salientes?

Los salientes, que creían patrimonializados los bienes del común, cuando no se habían apoderado absolutamente de ellos, pretenden, con sus sabotajes municipales y espesos, desacreditar desde el principio a los entrantes, cuya ilusión no alcanza, como es lógico, a neutralizar los devastadores efectos de la tóxica e indescifrable herencia recibida. Cainismo y mala leche hay, ciertamente, por un tubo. ¿Qué, si no, cuando los perjudicados son tanto los partidarios de los entrantes como de los salientes?

Municipios: la herencia recibida
Comentarios