domingo 22.09.2019

Una abuela a la cárcel

Mientras los exquisitos miembros de la familia Pujol, acusados de graves delitos, siguen esperando que el sumario termine algún día ad calendas grecas, una abuela canaria va a ser ingresada en prisión durante seis meses, porque cometió el error de construir su casa en un paraje natural, y se ha negado a derribarla. Entre otras razones,  porque si cumple la orden se encontraría en la misma situación que los refugiados sirios: viviendo a la intemperie.

Yo creía que, de no haber sido condenado con anterioridad, ningún español ingresaba en la cárcel si la condena era inferior a dos años, pero en el caso de Josefa Hernández parece que no se cumple esta prudente medida, seguramente porque los juzgados canarios la han considerado una peligrosa delincuente, un riesgo social a la que hay que meter en un penal seis meses para salvar a la población de tan peligrosa delincuente.

La Justicia es ciega, cuando se trata de Josefa, pero la venda se le abre un poco cuando el encausado se llama Urdangarín, o Pujol o Artur Mas

La mujer tuvo que ser hospitalizada, cuando iba a embarcar para ir a la cárcel, pero en cuanto le den el alta médica la Justicia se cumplirá.  La Justicia es ciega, cuando se trata de Josefa, pero la venda se le abre un poco cuando el encausado se llama Urdangarín, o Pujol o Artur Mas. Artur Mas delinque, incumple las órdenes judiciales, sean del Tribunal Constitucional o del Supremo, pero Josefa Hernández, una humilde mujer, será severamente introducida en la cárcel seis meses, un periodo por el que ningún español ingresa en prisión, a no ser que haya  una especial circunstancia que requiera cierta ejemplaridad. Y ese debe ser el caso de la abuela Josefa, a pesar de que su alcalde, los representantes de los partidos políticos, de derechas y de izquierdas, han pedido una medida de gracia para esta mujer que debe tener tanta idea de lo que es un parque natural, como algunos jueces de lo que es el sentido común y la compasión, sobre todo cuando su ausencia convierte a la Justicia, aparentemente, en una pandilla de tontos contemporáneos.

Una abuela a la cárcel
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