Domingo 16.12.2018

Club La Sorbona para jueces y fiscales por cortesía de Satanás Villarejo

 -¿Conoces la teoría de la envidia del pene? –me pregunta mi terapeuta freudiano.

-¿Qué si la conozco? ¡Soy uno de los pocos hombres que la padece!…

Sí, porque sufre de envidia fálica (algún día algún tipo de terapia me dará la razón), ella sale en los magneto-banquetes para ministrables y corrompibles de Villarejo, así,  argumentando que sabe decir maricón con acento en la o, y, de paso, que prefiere los tribunales con tíos exclusivamente (¡asombroso, sólo le faltó decirlo rascándose los güevos!).

Pero todo eso fue antes, mucho antes, de llegar a formar parte de un gobierno feminista y paritario…

No es motivo para dimitir, que, como decía el protomártir don Jesús Gil y Gil, dimitir es de nenazas…

Además, no es sólo ella: todos los seres humanos que han tomado algo con Villarejo están ahora tratando de recordar qué dijeron después del tercer cubata.

Y no me extraña.

Resulta cansadísimo tener que ser ingenioso siempre por si está grabando il mafiosi radiofónico Villarejo.

Así las cosas, qué más da que a ella, en el 2009, le contaran ya lo de la casa de muñecas de alterne para jueces y fiscales que había montado Villarejo (eso sí, como siempre por placer –que diría Lili Marleen-). Y qué más da que, aunque ella se dedicara ya a eso de la ley, en vez de denunciarlo, aprovechara para mearse a lágrima viva sobre el feminismo (al tiempo que  pedía otro brandy Soberano, que es un brandy machista como Dios manda). Y que más da que, seguidamente, elaboraba un discurso gayfóbico y machirulo al mismo tiempo, el cual, entiéndaseme, no digo yo que alcance el cenit del pensamiento anormal, pero ahí la anda de parranda…

Sin embargo bien parece que ser amigo de Villarejo el brazo tonto de la ley,  como ser amigo de Satanás, no te abre las puertas del cielo, pero sí de la política.

No es sólo corrupción la corrupción económica, señoras y señores del gobierno y del jurado.

Y hay que no ser corrupto ni, tampoco, parecerlo.

Vale, resulta que la ministra con cara de haber sido hace años una niña que jugaba sola y, al saltar, se saltaba su sombra, ella, ella como un Kafka femenino y recrecido, va y se sienta ahora a la mesa de los restaurantes en sombra, los restaurantes oscuros en los que el conchabeo criminogolfo es la gran piedra común que tapa la gruta, ni más ni menos que con Villarejo (un tipo que se sabe que es del hampa porque seguiría comiendo con la misma gula aunque al comensal de enfrente le cayera sobre la cabeza un ancla), y su argumento, dado en rueda prensa con la impavidez del mármol, es que, al madero extorsionador ése, no le conoce de nada…. El ministro de altos vuelos Jasón el Argonauta a su vez tenía una sociedad para esquivar el pago de impuestos, pero asegura, mientras un brillo de malicia le ilumina el rostro, que eso no produce un ahorro real (de lo cual se deduce que su intención era haber podido pagar menos impuestos todavía porque pagar impuestos es de pobres)… El ministro de al lado afirma que las bombas no son bombas del todo porque matan con cariño y poco y bien (igual que  curan el analfabetismo sexual, suponemos, las trotamundos de alterne de Villarejo)…

Sí, la niña sola de entonces que, al saltar a la comba, se saltaba su sombra, ahora avergüenza a la izquierda, pero eso no conviene decirlo, porque, si se dijera en voz alta y con la dignidad abotonada hasta el cuello, tendría que dimitir, como, para mostrar coherencia y erigirse en hecho diferencial, tendría que dimitir también Jasón el Argonauta… ¡Pero entonces se nos caería todo el estaribel encima!...

Tenemos que hacer pues todo lo posible por no decir ni pensar que, para esto, ya teníamos al PP.

PD para ti que habitas los reservados oscuros de los restaurantes: ¡no te fíes de la sed!

Luis artigue, escritor

www.luisartigue.org

Club La Sorbona para jueces y fiscales por cortesía de Satanás Villarejo

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