jueves, diciembre 8, 2022

Extremadura

El PSOE no ha ganado en Extremadura. El PP tiene un diputado más, pero no la mayoría absoluta. Estos días se celebran intensas reuniones en las que los socialistas presionan por tierra, mar y aire al coordinador de Izquierda Unida, Pedro Escobar, al objeto de alcanzar un acuerdo para que Fernández Vara pueda ser nuevamente  presidente de Comunidad Autónoma. Escobar se resiste como gato panza arriba, y, en verdad, son de peso sus argumentos: el líder comunista extremeño dice que sería un contrasentido, una incoherencia, un paso atrás, aliarse con los socialistas ya sea solo para apoyar la investidura o ya sea para entrar en el Gobierno regional. Y dice que lo sería, porque a su juicio las políticas de los gobiernos de Zapatero y de Fernández Vara han traicionado a la izquierda; han traicionado incluso su propio programa con el que llegaron al Poder tanto en Madrid como en Mérida. Considera que los recortes y los ajustes llevados a cabo desde la Moncloa han castigado especialmente a las clases menos pudientes y que los trabajadores han visto recortadas sus expectativas laborales con una legislación restrictiva de sus derechos adquiridos, tal como denuncian asimismo Fernández Toxo y Cándido Méndez.

El dilema que se le presenta a IU en Extremadura no es de fácil resolución. Tiene que optar entre dejar gobernar al Partido Popular o dar sus escaños al PSOE, lo que es contrario a los intereses de la coalición, según muchos militantes, y equivaldría a revalidar las políticas socialistas duramente criticadas por la izquierda durante toda la legislatura. Hay una tercera vía, a nuestro juicio descabellada, que sería el apoyo de IU al PP en la investidura y sin entrar a formar parte del Gobierno. Está alternativa está siendo aireada por José Antonio Monago, líder popular, que tiene ya en su haber el entorchado de haber vencido por primera vez en nuestra historia democrática al hegemónico socialismo extremeño.

Pero recordemos: operación similar se hizo en Andalucía en 1994, cuando el PSOE de Manuel Chaves no logró mayoría absoluta aunque fue el partido más votado. Lejos de pretender el PP o IU la Presidencia de la Junta, unieron sus votos para elegir la del Parlamento. Aquello se llamó entonces la pinza, y tanto uno como otro partido lo pagaron caro en las siguientes elecciones, por cierto adelantadas dos años ante la ingobernabilidad en que se había convertido la Comunidad andaluza. El experimento proporcionó al PP y IU pírricas victorias en la Cámara regional donde hicieron comulgar al grupo socialista con ruedas de molino mediante la votación en contra de numerosos proyectos del Gobierno y la aprobación de iniciativas de esta extravagante y contra natura coalición de facto que idearon los señores Arenas y Rejón.

Los extremeños han dado al PP la responsabilidad de gobernar, y a nuestro juicio Monago no debe tener ningún tipo de ataduras  con IU, ni el menor compromiso programático. Serían los propios electores los primeros en censurar que los populares conviniesen con la izquierda cualquier otra forma en un intento con fórceps de formar un Gobierno ¿estable? Si Monago resulta finalmente proclamado presidente con los solos votos de su grupo tendría que formar un Ejecutivo con suficiente cintura, echarse la muleta a la mano izquierda e ir negociando paso a paso, iniciativa a iniciativa cualquier asunto que precisase mayoría parlamentaria. Los gobiernos en minoría son tan legítimos como los mayoritarios. Eso sí, es mucho más difícil la navegación durante toda una legislatura.

En pocos días conoceremos la solución. Esto es, si Pedro Escobar ha sucumbido a las presiones de Cayo Lara y del PSOE entregando el Gobierno a Fernández Vara o, si por el contrario, ha hecho gala de coherencia con su propio discurso y deja gobernar al partido que ha ganado las elecciones en buena lid.

 


Francisco Giménez-Alemán

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