martes, noviembre 29, 2022

¿Hay alguien fiable ahí arriba?

Gerardo Díaz Ferrán, el hombre que representa a los empresarios, dirigía una empresa que fue obligada a suspender los vuelos porque tenía muchas deudas: Air Comet. Su empresa de seguros ha sido disuelta. Se llamaba Seguros Mercurio. Y es socio de Viajes Marsans, una compañía de viajes que está atravesando serios problemas económicos.

Las posibilidades de que alguna empresa de Díaz Ferrán quebrase, suspendiera pagos o atravesara problemas eran muy altas. Díaz Ferrán es presidente, vicepresidente o consejero delegado de casi 20 empresas turísticas. En una grave crisis económica no hacía falta tener una bola de cristal para acertar. Tenía que pasarle con alguna de sus empresas. Le podría haber pasado a cualquier empresario. Muchos altos representantes de la CEOE están igual o peor.

Pero ése no es el problema.

El problema es que el prestigio de Díaz Ferrán ya está por los suelos. Los medios de comunicación se burlan de él. Los telediarios exhiben protestas de familias que se han quedado en la calle. El presidente de Cepyme, teóricamente aliado, no quiere saber nada de Díaz Ferrán y le critica sin escrúpulos.

Díaz Ferrán, además, es un mal comunicador, pues una vez se le escapó que, si él fuera cliente de su propia compañía aérea, no habría comprado billetes sabiendo lo mal que estaba. Los artículos de opinión que este líder empresarial ha publicado en la prensa están mal escritos, es un castellano lleno de tropiezos, pues no sabe explicar las cosas más sencillas.

Sus puntos de vista se han desinflado porque no tiene credibilidad. La semana pasada, Díaz Ferrán publicaba una tribuna de opinión en El País donde exigía lo siguiente: “Debemos sanear las cuentas públicas”. ¿Y lo dice el hombre que no ha saneado su casa?

Un día antes, la prensa decía que Viajes Marsans “busca comprador y sigue sin vender billetes”. No vende billetes porque la Asociación Internacional de Líneas Aéreas se lo ha denegado. No es fiable. Existe el riesgo que deje a los pasajeros en el aire, o mejor dicho, en tierra, como sucedió con Air Comet. Debe mucho dinero. No paga. Ergo no es fiable.

Díaz Ferrán pidió auxilio a un juzgado mercantil para que le dejaran vender billetes, y también solicitó la ayuda de Santiago Apóstol, pues durante la misa del peregrino en Santiago de Compostela oró por que “nuestro grano de trigo germine y podamos aliviar así la situación de tantas familias que se encuentran en dificultades”.

¿Ésta es la persona que representa a los empresarios en las negociaciones con los sindicatos para sacar adelante la economía?

Está descartado como negociador. No vale para ese puesto. No es fiable.

Díaz Ferrán y otras personas se excusan con la teoría de que hay una mano negra, una conspiración gubernamental, una secta internacional… Son demasiadas conspiraciones a la vez. No. El problema es él.

Lo malo es que si la CEOE lo sustituye a estas alturas, es como sustituir a un entrenador en medio de un partido de fútbol. Sería peor, hay que reconocerlo. Encima, el partido está en los minutos finales, lo cual obliga a los empresarios a mantener a su negociador.

¿Y los sindicatos?

Los dos líderes sindicales, Cándido Méndez, de UGT, e Ignacio Fernández Toxo, de CCOO, no fueron capaces de reunir más de 6.000 personas en el pasado 1º de Mayo en Madrid. La conclusión lógica es la siguiente: si en el año con más paro de la historia de España, los parados no fueron a manifestarse, ni a apoyar a los sindicatos, es que no confían en ellos. No se fían de ellos.

Los dos líderes sindicales no echaron las culpas de la crisis al Gobierno, que no ha acertado en casi ninguna medida, sino a Angela Merkel, la canciller alemana. Para nuestros sindicatos, los alemanes son los malos de la película.

El día en que el Gobierno sugirió que la edad de jubilación se iba a retrasar dos años, los sindicatos convocaron una protesta. Al final, se organizó para el 23 de febrero y al día siguiente ésta fue la noticia. El diario Público afirmó “Débil protesta contra la reforma de las pensiones”. El País dijo: “Los sindicatos dan un aviso de guante blanco a Zapatero”. Y El Mundo publicó: “Pinchazo sindical”.

Todos coincidían. Los sindicatos hicieron el paripé.

Miles de blogs comenzaron a atizar a los sindicatos por su falta de coraje frente al Gobierno. Los sindicatos sólo habían salido a la calle para cumplir con sus remordimientos.

Díaz Ferrán, Méndez y Toxo se llevan reuniendo con el Gobierno desde julio del 2008, pero lo único que han sacado es un acuerdo para que los salarios en los convenios colectivos no pasen del 1% en los próximos años. ¿Algún acuerdo para atacar el paro? ¿Algún contrato laboral ingenioso? Los sindicatos dicen que no quieren dar marcha atrás, y a estas alturas nadie sabe bien qué es “dar marcha atrás”, cuando 4,6 millones de personas ya están bien atrás, en la cola del paro.

Y el Gobierno de Rodríguez Zapatero sigue prometiendo una fecha límite para crear un gran pacto y relanzar la economía. Una gran reforma laboral que nadie sabe en qué va a consistir, a pesar de que llevamos casi dos años de crisis económica, que son tres si contamos desde que el PIB comenzó a caer.

De modo que tenemos un líder patronal desprestigiado. Dos líderes sindicales que no tienen apoyo popular. Un Gobierno que no ha sido capaz de sacar adelante, aunque sea por decreto ley, una reforma laboral o un plan de ataque contra el paro.

En uno de los peores momentos de su historia, el país no cuenta con nadie fiable en los puestos más importantes. Nadie.

Carlos Salas

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