domingo, diciembre 4, 2022

En que Estado está la nación…

Hoy empieza el debate sobre el estado de la nación. No promete nada. No tiene ningún interés en el contenido y resulta estéril en cuanto a proyectos de futuro. Podrían ahorrárselo perfectamente porque solo servirá para que Zapatero escuche un relato de sus errores, justo lo que no quiere oír.

Será el último de este Presidente del Gobierno que llega en un momento en el que la economía es el centro del análisis, con un gobierno al que se le escapa la vida a chorros cuya única razón de ser, a tenor de sus declaraciones, son las reformas necesarias y a estas alturas nos encontramos con algunos inconvenientes para llevarlas a cabo. Unas porque no se harán, como el fondo para los despidos, otras porque no son convenientes por razones electorales y las que se hacen, como la reforma de los convenios, tienen los mayores efectos en las concesiones un tanto bochornosas a los nacionalistas, que en vez de esconder las vergüenzas las airean con cierto poso de prepotencia ante un gobierno que no puede hacer nada, salvo esperar a caerse del sillón. ¿No sería mejor convocar elecciones y no mantener al país en esta situación de angustia?. Allá cada cual, pero no parece que el efecto Rubalcaba esté dando los esperados frutos electorales.

Pero volvamos al estado de esta nación que es lo que verdaderamente me preocupa. Nada de lo que nos puedan decir será nuevo y será difícil encontrar palabras originales con las que adornar el discurso y  que provoquen sentimientos en uno u otro sentido, salvo las declaraciones del Diputado General de Guipuzcoa que considera que no es el momento de pedirle a ETA su disolución. Nada extraño. No se lo pidieron en el proceso de legalización para estar en las Instituciones no se lo van a pedir ahora que eso ya está salvado. Ahora toca quitar el retrato del Rey, es más oportuno.

Así que el hemiciclo escuchará, una vez más, argumentos y críticas sobre la situación económica y los lamentos del Presidente del Gobierno porque Mariano no le apoya en la decisión de recortar y recortar sin que sepamos muy bien en qué nos está beneficiando.

Mariano lo tiene claro, apoyos ni uno. No va ser tan quijote de mezclarse con un gobierno agónico, enchufado a todas las sondas posibles, que le mantienen en ese hilo de vida, incapaz de tomar decisiones que nazcan de esas dos cabezas con intereses cruzados como son la de Presidente del Gobierno y la del candidato que prepara sus huestes para otra batalla distinta.

Como le va a apoyar ahora si fue displicentemente ignorado cuando quiso hacerlo, en aquella época en la que Zapatero consideraba que la crisis no existía o era una mera desaceleración sin importancia. En aquella época en la que dijo que no podía pactar con Rajoy porque se lo impedía sus ideología. Una simpleza pero que dicha por el Presidente del Gobierno da miedo.

De todas formas estaremos atentos a lo que pueda salir del Congreso, por si acaso la cordura acudiera al salón de plenos.

Pedro Fernández

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