miércoles, diciembre 7, 2022

Piñera, el hombre para el momento

El jueves, entre temblores de tierra, asumió la presidencia de Chile el empresario y abogado Sebastián Piñera, líder de la derecha, y responsable de la derrota, tras veinte años de ejercicio del gobierno, de la Concertación de partidos de izquierda. En el acto, en el cual estuvo presente el Príncipe de Asturias y varios presidentes sudamericanos, entre ellos, José Mujica, de Uruguay, Cristina Fernández de Argentina, Manuel Uribe de Colombia, Evo Morales de Bolivia, Lugo del Paraguay y Alan García de Perú, y, en fin, el ex presidente José María Aznar, se sintieron réplicas en el mismo momento en que prestaba juramento. Por ello, finalizada la ceremonia, fue desalojado el salón mientras los asistentes miraban el techo (arañas y caireles moviéndose) y escuchaban los petitorios de abandonar la sala realizados con megáfonos.

El nuevo presidente chileno partió de inmediato en helicóptero, con tiempo suficiente apenas como para cambiar su traje por la campera roja con el escudo de Chile que ha impuesto como un emblema, a visitar y darle su apoyo personal a los habitantes de las zonas más afectadas y los que, en esos momentos, atemorizadas huían alejándose de las costas. Habló con los desolados habitantes, recibió petitorios y prometió toda la ayuda y la inmediata creación de un bono especial de cooperación económica. Y al anochecer ya estaba en La Moneda, en Santiago de Chile, donde le aguardaba una multitud para escuchar su primer discurso desde el balcón, como es tradicional. Había suspendido fiestas, agasajos y brindis, por el dolor y desgarros que vive Chile. Allí, entonces, recibió los honores de la guardia del Palacio de La Moneda, saludó a sus ministros y, saliéndose del protocolo, al numeroso público que rodeaba la alfombra roja que le conducía a la puerta principal. De inmediato, apareció en un balcón del segundo piso, con la banda presidencial, y tras saludar a miles de seguidores pronunció su primer discurso, invitando a todos los chilenos a sumarse a la campaña de solidaridad que encabeza para la reconstrucción del país, unidos que nunca ante el dolor, en estos momentos coincidentes con el bicentenario de Chile. Emocionó al público y entusiasmó a todos, comunicando su fuerte y verosímil esperanza de iniciar de inmediato la recuperación de Chile. Homenajeó a los nuevos héroes (hombres que entregaron todo en favor de los demás) y hasta mencionó al niño que a la hora del terremoto que destruía el país, abría los ojos a este mundo. Tras las palabras de unificación, se retiró, aplaudido, y bajó a rendir homenaje a fallecidos y desaparecidos, uniéndose a la multitud, con velas encendidas, tras escucharse un clarín mientras se apagaban las luces. Tras este emotivo acto, el presidente Piñera se reunió con intendentes y luego con sus ministros, en sesiones de trabajo hasta el amanecer.

Y, a las 10 de la mañana del viernes, reiniciaba las ceremonias, junto a las autoridades eclesiásticas, donde habló de estudiar un perdón a los presos ancianos y enfermos, y reiteró todo el peso de la ley y el mayor rigor para con los delincuentes que aprovechan estos momentos de agobio y dolor. Dio conferencias de prensa a numerosos periodistas de todo el mundo, señaló errores del gobierno anterior a la hora de enfrentar esta crisis con las medidas de ayuda y de salvamento de los chilenos azotados por el terremoto, y, sin descansos, el sábado prosiguió sus actividades visitando todas las zonas afectadas, hasta el puerto de Talcahuano, donde el mar arrojó barcos en la ciudad. Tras el vasto recorrido, informó que la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto y tsunami de febrero se financiará con ahorros, préstamos externos, reasignación de recursos del presupuesto de la nación y donaciones privadas. Estimó los daños cercanos a los 30.000 millones de dólares.

El nuevo presidente define con claridad, y dice las cosas con facilidad, trasmitiendo un solidario vigor natural. Su imagen y su gravitación personal dan lugar a la esperanza. Acaso sea Sebastián Piñera el hombre para este momento especial de la dramática y emocionante historia chilena. Sabe bien que las palabras son secundarias ante el inmediato magisterio de los hechos. Y, sin días vacíos, se atreve a soñar. Ha logrado, así, una conmovedora unidad nacional.

Rubén Loza Aguerrebere

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -

Últimas Noticias