viernes, julio 19, 2024
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La venta de reservas de restaurantes causa furor en Estados Unidos

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Reservar mesa en algunos de los restaurantes más exclusivos y de moda de las grandes ciudades es casi imposible si no se hace con meses de antelación. En algunos casos, la lista de espera puede ser de más de un año. Sin embargo, esto no hace descender el interés por visitar los restaurantes de más prestigio, sino todo lo contrario.

Este fenómeno ha dado lugar a otro que se está extendiendo de forma notable en Estados Unidos y ya está presente también en España, aunque aquí de forma muy residual: la reventa de reservas para restaurantes. Según recoge un artículo del diario “The New Yorker”, algunas personas pagan cientos y hasta miles de dólares por quedarse con una mesa reservada previamente por otra.

De hecho, existen plataformas destinadas específicamente a este tipo de transacciones, como Appointment Trader, que cobra una comisión de entre un 20% y un 30% al revendedor, y se ha convertido en todo un éxito.

Una actividad controvertida

La reventa de reservas en restaurantes funciona de una manera similar a la reventa de entradas para conciertos. Un bot se encarga de hacer reservas que, en realidad son falsas, y luego esa mesa se vende a través de una plataforma dedicada a este tipo de intercambios.

Los propietarios de los restaurantes siguen teniendo sus mesas igualmente llenas, porque la reserva hecha por un bot acaba siendo comprada por una persona real. A pesar de ello, existe cierta controversia en torno a esta actividad. Y es que los hosteleros denuncian que el uso masivo de bots para hacer reservas les está impidiendo recopilar datos sobre clientes que son valiosos, porque la información que se facilita para asegurar la mesa no es cierta.

Además, los hosteleros también denuncian que esta práctica puede operar en su contra. Si una persona invierte varios cientos de dólares en comprar una reserva para un restaurante que está de moda, llega al establecimiento con unas expectativas que puede que no se cumplan, porque serán bastante altas. Como consecuencia, el restaurante puede recibir una opinión peor a la que ese mismo comensal habría dejado si hubiera llegado allí a través de una reserva al estilo tradicional.

Esta actividad es alegal, no está prohibida ni permitida, pero esto podría cambiar pronto. La senadora estatal Nathalia Fernández y la Asociación de Restaurantes del Estado de Nueva York han presentado una propuesta para la elaboración de la Ley Antipiratería de Reservas en Restaurantes.

Lo que se busca es que las aplicaciones de reserva de servicios de alimentos a terceros obtengan previamente el consentimiento de los restaurantes para comercializar esa reserva. Incumplir la ley puede implicar una multa de hasta 1.000 dólares, y son sanciones acumulables por cada día y cada establecimiento.

Por su parte, plataformas de reservas populares como Resy y Tock, ya están poniendo en marcha medidas para desactivar las cuentas revendedoras. Resy ha borrado perfiles de bots confirmados y enviado correos electrónicos de cese y desistimiento del servicio a los perfiles intermediarios.

En el caso de Tock, existe un equipo interno de Prevención del Fraude que utiliza un algoritmo de creación propia para detectar actividades sospechosas. Si se aprecia un intento de fraude se bloquea la tarjeta del usuario y se le impide reservar. Además, desde hace unos meses, la plataforma incluye técnicas de verificación para bloquear bots, como la que obliga a los usuarios a marcar una casilla para verificar que son personas reales.

A la par, están surgiendo otras aplicaciones que quieren aprovechar el auge del interés en salir a comer o cenar fuera. ResX es una plataforma de intercambio de reservas. Para los usuarios, esta es una forma de evitar los gastos de cancelación si han reservado una mesa y no van a poder acudir al restaurante. Lo único que paga quien se queda con la reserva es el importe que ha abonado el cliente original para garantizarse la mesa.

Un negocio muy lucrativo

Mientras esta práctica continúa sin regularse, algunas personas se están enriqueciendo. En Nueva York se ha popularizado el caso de Alex Eisler, que desde noviembre de 2022 ha ganado más de 105.000 dólares revendiendo reservas para los restaurantes más exclusivos de la ciudad a través de Appointment Trader. 

El joven encontró la plataforma mientras él mismo intentaba hacer una reserva en un restaurante neoyorquino muy popular, y supo ver el potencial que tenía. A partir de ese momento comenzó a experimentar con diferentes métodos para conseguir reservas, y finalmente optó por crear un bot que automatizara este trabajo.

Eisler ha conseguido vender reservas para los restaurantes más exclusivos de la ciudad. La mayor ganancia que ha obtenido de una sola vez fueron 1.358 dólares por una mesa en un establecimiento de Boston.

Ante la polémica desatada por este tipo de prácticas, el estudiante ha declarado que su motivación para entrar de lleno en esta actividad no era únicamente el dinero, sino que lo que quiere es conectar la oferta con la demanda.

Un fenómeno que se extiende

La reventa de reservas de mesas en Estados Unidos ha crecido de forma exponencial en los últimos meses. Muchos consumidores ya se han hecho a la idea de que no van a poder comer o cenar en un determinado establecimiento en un tiempo más o menos breve, si no compran una reserva hecha por otra persona.

El sistema les ha funcionado tan bien a quienes han entrado de lleno en él, que ya se está apreciando su expansión hacia otros sectores. En algunos portales de internet se están intercambiando por dinero experiencias VIP de compras, e incluso citas con profesionales de prestigio como peluqueros o expertos en cirugía estética.

Para los expertos, esto supone un importante riesgo para el funcionamiento del mercado, como ya ha ocurrido con las entradas para conciertos y espectáculos públicos. Los bots son capaces de agotar las entradas en apenas unos minutos, y el consumidor real ya no tiene ninguna posibilidad de hacer su compra. Por lo que no le queda más remedio que acudir a las plataformas de reventa. Si esta práctica se extiende a otros sectores, puede haber un gran desequilibrio que dará lugar a que solo las personas con un cierto poder adquisitivo accedan a determinados servicios.

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