Sábado 23.06.2018
Empresas y cambio climático

Endesa: más trampas y más contaminación

La misma semana que se conocía que Endesa es la empresa más contaminante de España, la CNMC sanciona a la entidad por malas prácticas

Endesa
Endesa

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha sancionado a Endesa Energía, S.A.U. con 30.000 euros como responsable de haber cambiado de compañía eléctrica (comercializador de electricidad) a un usuario, sin su consentimiento.

La CNMC ha acreditado que Endesa Energía, S.A.U. no ha respetado el procedimiento que deben seguir las comercializadoras de electricidad para contratar con un nuevo cliente ni tampoco ha contado con su consentimiento.

Esta no es la primera vez que la CNMC sanciona a Endesa. En 2017 multó a a la entidad junto a otras tres comercializadoras.

La sanción que corresponde a Endesa Energía, S.A.U  por la infracción cometida es de 30.000 euros, y se aprueban las reducciones recogidas en la normativa siempre y cuando se produzca el desistimiento o renuncia de cualquier acción, o recurso en vía administrativa, contra la sanción.

La empresa más contaminante

Los datos de la Oficina Española del Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, sitúan a Endesa como la empresa más contaminante de España,  , con aproximadamente el 10% de todas las emisiones del país, es decir, más de 33 millones de toneladas de CO2 al año.

Los altos niveles de contaminación de Endesa se entienden al observar que el carbón y el gas natural son los grandes protagonistas del mix de producción eléctrica de Endesa, junto con la energía nuclear.

Precisamente la planta térmica de As Pontes  (Galicia) es el complejo industrial que más CO2 emite en toda España. En total, el 40,2% de la electricidad producida por esta compañía procede de centrales térmicas clásicas, alimentadas a base de carbón   mientras que los ciclos combinados (gas natural) representan el 10,6% de la luz producida por Endesa. Solo el 1,7% de su electricidad procede de fuentes limpias como la fotovoltaica o la eólica.

Endesa asegura que ha invertido 1.441 millones de euros en activos medioambientales y que trata de mejorar sus indicadores ambientales año tras año, aunque los datos revelan avances escuetos o inexistentes desde que en 1998 aprobó su primera política medioambiental.

En letra pequeña aclara que “Endesa calcula su huella ambiental en base a una metodología propia de cálculo” Los últimos informes de Endesa, relativos a 2016, indican que la compañía dedicó 16,17 millones de euros a investigación y desarrollo (I+D), una cifra inferior a la que desembolsó a favor de la Agencia publicitaria ligada a Rodrigo Rato  para contratar anuncios en radio.

El último informe de responsabilidad corporativa de Endesa dedica un amplio espacio al tema medioambiental (el binomio ‘cambio climático’ aparece 88 veces en el documento). Tras enumerar sus planes para combatir el calentamiento global y reducir sus emisiones, la eléctrica lanza una afirmación que pone en entredicho su compromiso con el medio ambiente: “El incremento de la cantidad de energía renovable generada podría suponer un riesgo en tanto supone disminución del hueco térmico”. En otras palabras, Endesa ve peligrar su negocio basado en el carbón debido al avance de las renovables.

Otro aspecto llamativo que aparece en la letra pequeña: Endesa solo recicla el 15,8% de los desechos que generan sus centrales de carbón, diez puntos menos frente al objetivo que se había establecido a sí misma en 2015.

Endesa asegura que el 6% de su inversión social va a parar a proyectos de protección medioambiental y biodiversidad, lo que sitúa a esta la partida como la menos prioritaria, junto con la salud.

De cara al futuro, la compañía más contaminante de España aspira a convertirse en una empresa ‘carbón neutral’ para 2050, aunque ni sus informes ni su departamento de prensa explican qué significa ‘carbón neutral’ -de hecho, la expresión aparece entrecomillada en sus documentos. Tampoco explica por qué elige un horizonte tan lejano cuando la mayoría de organismos internacionales e incluso el Acuerdo de París contra el cambio climático establecen 2030 como fecha límite para haber establecido medidas en este sentido.

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