jueves 12.12.2019

La importancia de saber diagnosticar averías en la caldera

Cada año, los profesionales de la reparación de calderas tienen que atender a muchísimos clientes que se ponen en contacto con ellos por culpa de un mal funcionamiento de su calefacción. En ocasiones se debe a fallos en los dispositivos, pero la mayor parte de las ocasiones se deberá a un mantenimiento insuficiente.

Las principales averías de una caldera son fácilmente solucionables. De hecho, con un poco de interés, cualquier persona podrá solucionarlas rápidamente. Otras, en cambio, requerirán de una mano de obra especializada. De ahí la importancia de saber diagnosticar fehacientemente dónde reside el problema.

Una de las averías más frecuentes y por la que más personas contactan con profesionales de la reparación de calderas, como Servicio Técnico Madrid, es por la aparición de “ruidos de rozamiento” en el funcionamiento de la instalación. Esto suele significar que existe un problema en la bomba que requiere un arreglo o una sustitución de esta pieza. En este caso concreto, lo mejor será acudir a especialistas que sean capaces de realizar un trabajo eficaz.

Otro problema que puede presentarse con bastante frecuencia es el de un pequeño pero constante goteo en la parte inferior de la caldera. ¿Qué quiere decir esto? Lo más seguro es que se trate de una rotura en la válvula de seguridad o un acoplamiento deficiente de cualquiera de las uniones. Habrá que solucionarlo con cuidado, pero no será necesario recibir asistencia alguna.

Muchos usuarios se han quejado a profesionales del arreglo de calderas de que su equipamiento sufre un desajuste, una especie de bajada de la presión en sus circuitos. ¿Cómo se detecta este problema? Principalmente por la pérdida del agua caliente y también de la calefacción. La solución más simple será volver a llenar por completo el circuito hasta alcanzar la presión recomendada por el fabricante.

Es muchas ocasiones, con esta simple acción será suficiente, pero es posible que el problema persista. En el hipotético caso que la presión vuelva a descender, primero habrá que probar que la vivienda no tiene ningún problema de humedades que pudieran afectar al rendimiento de la instalación. En segundo lugar, lo mejor será ponerse en contacto con profesionales que puedan detectar cualquier inconveniente que a simple vista no pudiera observarse, ya que la avería podría deberse a la caldera, pero también a la calefacción.

Como se ha podido comprobar, las calderas son aparatos importantes en los hogares pero de los que no hay que “tener miedo”, ya que sus averías suelen ser relativamente sencillas de arreglar. Hoy en día, con los dispositivos digitales será todavía más fácil hacerse cargo de ellas. 

Fuente Comunicae

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