martes 17.09.2019

Gusanos de seda alimentados con grafeno

Para fabricar seda más resistente, el ejército de los Estados Unidos utiliza gusanos de seda a los que incorpora genes de araña.

La seda de la araña es una de las cosas más maravillosas de la naturaleza, es una de las materias más finas y resistentes que existen. Es diez veces menor que un cabello humano, y más fuerte que un hilo de acero del mismo grosor, y cinco veces más elástico. También es hasta tres veces más elástica que las fibras sintéticas más ajustables que existen en la actualidad.

Obtener este fascinante material en grandes cantidades es un problema, porque las granjas de arañas no son posibles ya que se matarían entre ellas. Pero los gusanos de seda son mucho más dóciles y pueden convivir entre ellos. Científicos de las Universidades de Notre Dame y Wyoming han resuelto el problema originando los gusanos de seda transgénicos, con las mejores cualidades del gusano y de la araña.

Al insertar en el material genético del gusano partes del ADN de la araña tejedora, han conseguido las redes más extraordinarias y fuertes del mundo. La seda obtenida la está desarrollando como producto comercial la empresa de biotecnología Kraig Boicraft (EEUUAA) con el nombre de seda monstruosa o seda de dragón, y una partida de esta seda ha sido enviada a la armada norteamericana para que realicen experimentos.

Con esta seda monstruosa podrían mejorarse los chalecos antibalas e incluso inventar nuevos dispositivos en defensa personal. Dejando a un lado el ámbito militar, este hilo de araña podría servir y mejorar al actual hilo de sutura y vendajes, para fabricar prótesis de ligamentos y de tendones, o para ropas de atletas, o para mejorar los airbags.

No obstante las mejoras de las características de estos nuevos superhilos de seda, continúan los experimentos para mejorarlos. Biotecnólogos chinos han añadido grafeno y nanotubos de carbono a la comida habitual de los gusanos transgénicos, obteniendo como resultado una seda el doble de fuerte.

Los resultados de esta dieta, rica en carbono, fue todo un éxito. A diferencia de la seda normal, la nueva producida provoca unos capullos con seda el doble de fuerte y elástica que la tradicional, además de que conduce la electricidad una vez calentada, lo que podría servir para insertar dispositivos electrónicos en la ropa.

Otra posibilidad de utilización podría ser para fabricar estructuras protectoras o implantes biomédicos biodegradables.

Los científicos y biotecnólogos dedicados a mejorar esta superfibra, comentan que todavía queda mucho camino por recorrer para que estas fibras formen parte de la indumentaria que vistamos en esa futura era de la biotecnología. Aun no entienden el mecanismo por el que el grafeno llega a la seda, ya que el gusano no metaboliza este material y lo excreta como un desecho.

Gusanos de seda alimentados con grafeno
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