jueves, diciembre 1, 2022

Los nuevos (o no tanto) presidentes autonómicos

El Gobierno central debe prepararse, parece, para escuchar más de lo que este domingo escuchaba en Valencia, donde el nuevo president de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, dijo alto y claro, en presencia del ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, que «no tolerará» más 'discriminaciones' contra la Comunidad Valenciana. Tras veinte años ostentando el poder en Valencia, el Ejecutivo central tendrá que acostumbrarse a un nuevo lenguaje, más belicista, de los nuevos presidentes autonómicos, como el castellano-manchego Emiliano García-Paje, el extremeño Fernández Vara, el aragonés Lambán, el cántabro Revilla o la balear Armengol, además, claro, del asturiano Javier Fernández y la andaluza Susana Díaz, cuya oposición ya había experimentado el PP, lo mismo que con el Gobierno insular en poder de Coalición Canaria y PSOE. El hecho de que, además, estemos en la práctica en una nueva precampaña electoral servirá para que la oposición de estas autonomías contra el Gobierno Rajoy amenace con ser especialmente virulenta: no va a haber paz para los 'populares' en los meses que restan hasta las elecciones.

No va a haber paz para los 'populares'

Es precisamente la convicción que reina en La Moncloa y en el 'cuartel general' del PP de que existe un frente 'todos contra el PP', apenas matizado por la relativa cercanía de Ciudadanos, que ha dado el poder 'condicionado' a los 'populares' en cuatro comunidades autónomas, Madrid entre ellas, la que hace que algunos responsables del partido gobernante sugieran a Rajoy la anticipación de las elecciones a septiembre, coincidiendo con las catalanas convocadas por Artur Mas. No parece que el presidente del Gobierno central se muestre, por ahora, demasiado receptivo a estas voces; ya se sabe que lo que le gusta es hacer buena su autodefinición de 'predecible' y, si ha dicho que agotará la Legislatura, es que piensa hacerlo, salvo causas de fuerza mayor. Mucho dependerá de la marcha de las conversaciones con Albert Rivera, sin cuyo apoyo Rajoy ya puede ir despidiéndose de La Moncloa, porque nada indica que vaya a repetir la mayoría absoluta conseguida el 20 de noviembre de 2011; más bien, las encuestas y la realidad de las urnas autonómicas y locales muestran que la intención de voto al PP sigue descendiendo de manera casi alarmante.

Lo cierto es que los 'cambios' de Rajoy en el PP y la sustitución de Wert por Méndez de Vigo en el elenco ministerial no han frenado las críticas al 'inmovilismo' del presidente, incluso dentro de sus propias filas. «Pero va a cambiar, está cambiando, va a tener muchas iniciativas», dicen en su entorno, sin mayores precisiones. Dicen que saldrá más a los medios, que tratará de adquirir mayor protagonismo en la Europa convulsionada por la crisis griega, que aprovechará las 'photo opportunities' con mandatarios y líderes políticos extranjeros -este mismo lunes, con Sarkozy–. Casi que se hará un populista, de creer algunas versiones, que no tienen en cuenta que el presidente Rajoy, con sus virtudes y defectos, es como es y difícilmente va a cambiar. Empezaremos a comprobarlo ya este julio, que cada año evidencia más que es un período político crucial. El año pasado lo fue para Pedro Sánchez; este año lo será ¿para el 'nuevo' Rajoy? ¿Existe el 'nuevo' Rajoy?

Fernando Jáuregui

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