viernes, junio 14, 2024
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Expertos vaticinan la segunda gran crisis del autoconsumo de energía solar

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La crisis energética experimentada en los últimos años disparó el interés por el autoconsumo entre 2020 y 2022. El sector de la energía fotovoltaica creció rápidamente, al amparo de una demanda que no hacía más que subir. 

En 2023, hogares y empresas sumaron un total de 1.706 megavatios de nueva potencia instalada a través de tejados y cubiertas, lo cual suponía un descenso del 32% con respecto a la potencia instalada en 2022.

A lo largo del año pasado los precios de la electricidad se moderaron, y esto ha hecho desaparecer una parte del interés que existía hacia el autoconsumo. Se espera que la situación continúe igual a lo largo de este año, con un nuevo descenso en la potencia instalada, lo que podría generar la segunda gran crisis en el sector de la energía solar. La primera se produjo cuando se puso en marcha el célebre “impuesto al sol”.

Auge y caída de la energía fotovoltaica

Según los datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), durante 2022 se experimentó un crecimiento significativo del autoconsumo solar en España, impulsado por los altos costes de la energía y la puesta en marcha de subvenciones gubernamentales. Lo que llevó a muchos hogares y empresas a convertir sus tejados en espacios para la generación de energía solar. 

Durante 2022 el autoconsumo aumentó un 108%, sumando 2,5 GW de potencia instalada. Sin embargo, el año pasado ya se empezó a notar un descenso en la demanda del autoconsumo residencial e industrial.

Para los expertos de UNEF, esto se explica básicamente por tres razones. La primera de ellas es que los consumidores se han acostumbrado a que la energía eléctrica tenga un precio alto y ya no perciben la instalación de placas solares como una necesidad urgente. Por otro lado, las subvenciones están tardando en llegar a los destinatarios, y esto provoca la desconfianza de los consumidores. En última instancia se encuentra el aumento de los tipos de interés y la subida de la inflación, que han reducido el poder adquisitivo de las familias y han incrementado el coste de las instalaciones de autoconsumo.

Por todo ello, a lo largo del primer trimestre del año la potencia instalada ha disminuido un 26% con respecto al mismo período de 2023. 

El mayor impacto se ha notado en las instalaciones industriales, con una caída del 30% en la demanda. El sector residencial ha aguantado un poco mejor, con un descenso en la potencia instalada del 15% en comparación interanual.

Muchas empresas que experimentaron un gran crecimiento a medida que la demanda de instalaciones de placas solares aumentaba, ahora están en apuros, lo que ha llevado a los expertos a hablar de crisis en este sector.

El ejemplo más popular es el de Holaluz, pero hay otras como Solar Profit que ya se encuentran en situación de preconcurso de acreedores. Incluso entidades más pequeñas como Umbrella Solar han hecho público que tienen problemas financieros derivados del sobredimensionamiento al que se ha expuesto su negocio en los dos últimos años. 

Un mercado con margen de crecimiento

A pesar de que los últimos datos sobre potencia instalada no son positivos, el documento “InformeSolar. Radiografía del Autoconsumo en España 2024”, destaca que el sector tiene todavía un amplio margen de crecimiento.

En la actualidad, un 22% de los hogares españoles tienen ya instalados paneles solares. Del resto, casi la mitad de los propietarios manifiestan tener interés en el autoconsumo energético, aunque muchos de ellos no piensan hacer una instalación a corto plazo. 

Desde UNEF plantean la puesta en marcha de medidas correctoras que puedan ayudar al sector a recuperar la senda del crecimiento. Una de las propuestas es reemplazar el sistema actual de subvenciones por desgravaciones fiscales, que permitirían a los consumidores acceder de forma más rápida a un beneficio directo por instalar paneles solares.

Otras de las medidas propuestas son la posibilidad de aumentar la variabilidad del término de potencia en el autoconsumo; una mejora en los sistema de garantía de los contratos de energía bilateral y que la subastas se organicen de acuerdo con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, en lugar de asignarse cantidades simbólicas.

También se destaca la necesidad de que se eliminen las barreras que imponen las distribuidoras de energía para la conexión a la red, un fenómeno que dificulta a las familias beneficiarse de la compensación por excedentes.

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