sábado, abril 13, 2024
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El Congreso estadounidense mantiene su cerco a los causantes de la crisis

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Pequeños vestigios para la esperanza, porque siempre conviene no perderla del todo. Me refiero a los intentos que se perciben en EE UU por poner algo de coto a los causantes materiales de la crisis. Son los grandes bancos de inversión, artífices de esta economía del endeudamiento y el activo fuera de balance, que nos ha estallado a todos con tan duras consecuencias. El asunto es serio, porque parecía que después de todo el cambalache, con quiebras y rescates incluidas, los grandes bancos de negocios seguirían a sus anchas. Al menos, algunos intentan que no sea así.

De esta manera lo recoge la prestigiosa agencia Bloomberg en un artículo titulado “Goldman Sachs mintió al Congreso tras engañar a sus clientes con los CDO´s”. Demoledor, pero son las conclusiones del senador demócrata Carl Levin, después de una investigación de dos años. Levin quiere que se inicien más pesquisas para demostrar que el banco de negocios realizó malas prácticas a la hora de colocar a sus clientes estos sofisticados activos (Collateral Debt Obligations; deuda colateralizada).

El senador denuncia que mientras vendía eso a sus clientes, Goldman tomaba posiciones contrarias en el mercado. Es decir, ganaba dinero a costa de las pérdidas de sus acaudalados parroquianos. Esto es poner el dedo en una de las múltiples llagas de esta crisis.

“Gran parte de la culpa del colapso financiero de 2008 pertenece a los bancos de negocio que ganaron miles de millones de dólares creando productos financieros que explotaron, arrastrando al mercado inmobiliario”, dice el informe creado por Levin y el senador republicano Tom Coburn. Sin embargo, no se ha hecho nada para que esto no vuelva a ocurrir.

En Goldman Sachs, su principal ejecutivo, Lloyd Blnkfein, continúa haciendo de las suyas. Este ejecutivo es probablemente el principal representante de los banqueros de Wall Street con sus bonus astronómicos. Blankfein, lejos de eludir esta dudosa honra, se ha mostrado siempre orgulloso de su firma, señalando que en su entidad tienen una especie de áurea que les señala como unos elegidos del mundo financiero.

Otra cosa es que aparezcan como cómplices del Gobierno griego a la hora de falsear sus cuentas, en relación al volumen de deuda pública.

Apenas se habla de esto, no en España, sino en Europa. Pero conviene recordar el mucho daño que han hecho los bancos con este perfil en nuestro continente. Royal Bank of Scotland, Fortis, UBS… todas son entidades que han provocado enormes quebrantos al sistema. Eran entidades igualmente sofisticadas, reflejo de la banca de inversión estadounidense y alejada del modelo tradicional de banco, con cuentacorrentistas que sostienen realmente el negocio.

No, estas entidades (y muchas otras más) eligieron el camino fácil. Llenaron los mercados de activos sofisticados que no tenían un colateral solvente, es decir, tóxicos, colocaron a sus clientes estas estructuras tan complicadas asegurándoles que eran lo más seguro del mundo y, por otro lado, diseñaron las grandes operaciones corporativas que han sido un fiasco detrás de otro.

Produce sonrojo ver ahora lo que se hizo en España, por ejemplo, con aquellas operaciones inmobiliarias en Bolsa, que todas finalizaron de manera lamentable. Colonial, Metrovacesa… todo eran diseños de estas entidades que, además, conseguían las mega financiaciones que luego no se han podido afrontar. Toda una apología del apalancamiento.

Obama ha intentado poner un poco de orden en todo esto, aunque se ha topado con la cruda realidad del alcance de estos auténticos lobbies. Todos los miembros de la banca sofisticada han tenido altos cargos políticos, en el Gobierno, el Tesoro, la Reserva Federal… Resulta muy complicado meterlos en vereda, a pesar del daño que han hecho.

Y se trata tan sólo de poner un poco de coto a las áreas de negocio. Que los que venden productos a sus clientes no puedan tomar posiciones por cuenta propia, ya que manejan información en los dos sentidos: conocen por un lado unas órdenes de compra (o de venta) y ellos pueden actuar en consecuencia.

Por otro lado, las casas que vayan a emitir informes, que, además de no tomar posiciones por cuenta propia, no tengan vinculación con operaciones. Está ocurriendo en España sin más: muchas firmas han emitido opiniones demoledoras contra nuestras cajas. Ahora que se ven obligadas a apelar al mercado para capitalizarse, son ellas mismas las que realizan estas operaciones, con sus jugosísimos fees. Por cierto, colocarán títulos de nuestras cajas entre sus clientes, a pesar de que poco tiempo antes las demonizara.

 

Manuel López Torrents

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