lunes 14.10.2019
EMPRENDEDORES

Cuando la vejez se comparte

Compartir piso es propio de jóvenes, pero ahora es una tendencia en la tercera edad. Una plataforma digital ha empezado a hacerlo. Identifica a los compañeros más idóneos con un test de afinidad y coordina servicios adicionales como seguros, limpieza o asistencia

Una plataforma digital busca soluciones vitales para la tercera edad. | EP
Una plataforma digital busca soluciones vitales para la tercera edad. | EP

Acumular imágenes, recuerdos, palabras. Mantener la mente despierta, vital. De eso se trata cuando las limitaciones se convierten en achaques y la pensión, como otras muchas cosas, merma. Llega un momento en el cual la vida no es la que era y la soledad empieza a ser casi inevitable, porque los amigos generacionales van muriendo poco a poco. Leer algo, una pizca de televisión y hacer crucigramas no son la única salida. Cada vez hay más soluciones para vivir de otra manera eso que llaman la tercera edad.

No es ningún secreto que en los países avanzados la pirámide de población se ha invertido y que la esperanza de vida va claramente al alza. Sin embargo, las pensiones van irremediablemente a la baja. Los baby-boomers, es decir, aquellos nacidos en los 40's y 50's están entrando en la etapa sénior. Un tercio de ellos hoy no tienen pareja y afrontan esta etapa en soledad.

Cuando pensamos en ese escenario de futuro la ecuación es inevitable, muchos de nuestro mayores y los que vendrán están abocados a envejecer solos en casa o en una residencia, con un deterioro económico muy notable. María Luisa encontró una buena solución a este problema de forma natural. Después de criar a sus hijos, divorciarse y jubilarse como doctora, se encontró con una casa grande y vacía y, además, con una pensión más ajustada que cuando contaba con su sueldo.

María Luisa no se lo pensó dos veces, decidió proponer a su hermana viuda y a una buena amiga, soltera, que se fueran a vivir con ella. Compartir gastos les ha permitido estirar el presupuesto lo suficiente como para salir más al cine o al teatro y, además, contratar a un matrimonio que les ayuda con el cuidado de la casa y el transporte. Pero María Luisa hizo algo más, le dio una idea de negocio a su hijo Oriol de Pablo, uno de los fundadores de Joyners.

Esta plataforma digital nació de la preocupación por resolver la última etapa de la vida. "Medio en broma, medio en serio, mi madre me amenazaba con desheredarme si la llevaba a una residencia. Lo comenté con mis círculos de amigos y trabajo y me di cuenta que esa amenaza no la recibía yo solo. Me puse a estudiar el mercado y me encontré con mucha insatisfacción que rodea el tema en términos vitales y económicos. Así que con un equipo muy comprometido nos propusimos buscar una alternativa fresca, diferente y sostenible a los asilos o residencias convencionales", comenta Oriol.

mireia i oriol

Mireia Llort y Oriol de Pablo, fundadores de Joyners.

Joyners nació el pasado mes de febrero en Barcelona y hasta la fecha más de mil personas se han interesado por la iniciativa. Después de un mes de operaciones sobre el terreno, esta pequeña e incipiente empresa ya cuenta con experiencias de vivienda compartida donde hay anfitriones o dueños de la casa, todos ellos cuidadores profesionales además de vocacionales, que abren las puertas de su hogar a las personas mayores que lo solicitan.

En su web www.joyners.es los familiares que lo deseen pueden ver los hogares propuestos, así como las familias que cuidarán y atenderán a los suyos. A partir de aquí y, si se quiere, se puede visitar la casa y conocer a los anfitriones. "Nosotros no solo los ponemos en contacto, sino que a través de nuestro departamento de trabajo social les hacemos un seguimiento periódico para garantizar que la experiencia sea satisfactoria para todos", comenta de Pablo.

Precisamente en la nueva novela de Isabel Allende "El amante japonés", su protagonista Alma, cambia totalmente sus hábitos vitales cuando se instala en Lark House, una casa donde varias personas mayores acuden a compartir la última etapa de su vida. En un mundo donde vivimos orientados a la juventud, la belleza y el éxito y todo lo demás está desplazado, afortunadamente, cada vez hay más alternativas para vivir la vejez.

El número de jubilados que optan por vivir bajo un mismo techo y salvarse así de problemas de exclusión social y depresiones aumenta. Muchas veces estas iniciativas están tuteladas por entidades sociales. Las fórmulas son variadas: coviviendas o viviendas colaborativas, también conocidas como "cohousing", ecoaldeas o pisos tutelados. "Nos alegra ver que cada día hay más propuestas de hogar para la vida sénior. Siempre digo lo mismo. ¡Este mercado necesita una sacudida ya!", asegura de Pablo.

En el extranjero también hay prácticas de este tipo. En Alemania, concretamente en Berlín, hay más de 100 pisos compartidos entre gente mayor, completamente asistidos. Allí aprovechan los pisos vacíos de la ciudad. Y en el mundo on line la competencia de Joyners en Estados Unidos se llama Room2care. En Miami hoy cuentan con más de 600 viviendas de lo que ellos llaman "Adult Family Homes".

No todo el mundo quiere ir o puede permitirse una residencia. "No quiero que se nos malinterprete. Las residencias son fantásticas para aquellos que precisan de cuidados hospitalarios, padecen demencias, etc. Nosotros queremos ser una alternativa para aquellos que lo que necesitan son atenciones, cariño y ayudas puntuales como abrocharse los zapatos, levantarse del sillón o que les echen un ojo en la ducha", matiza de Pablo.

¿Y qué dicen los usuarios de estas nuevas formulas? Pues, en general, que no pueden permitirse vivir solos o pagar una residencia. Entre las ventajas señalan que no están en un entorno hospitalario, la comida suele ser mejor y la compañía más dinámica. Lo cierto es que en este terreno, lo importante es buscar nuevas soluciones para que los últimos años de vida sean más fáciles de llevar.

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