lunes 27.01.2020
QUIENES SE VEN CADA DÍA CON EL ÉBOLA

“Confiábamos en que los trajes fueran efectivos”

Sanitarios preocupados, otros indignados y defensores de la Sanidad pública se citan a las puertas del centro donde está ingresada Teresa Romero

Manifestación frente al hospital Carlos III. | Gtres.
Manifestación frente al hospital Carlos III. | Gtres.

Alicia, una mujer que frisa los 40 años, delgada, que hoy lleva una camiseta blanca y vaqueros, se verá mañana por la mañana, cara a cara, con el ébola. Es una de las enfermeras que están atendiendo a Teresa Romero, la primera infectada por el virus en España. Y afrontará el momento con calma, “estoy segura de mi preparación”. No todos están igual de calmados esta tarde en las puertas del Hospital Carlos III, donde cunde el nerviosismo porque en la sexta planta hay una compañera infectada por el ébola y otras cinco personas aisladas y en observación.

Eran las seis de la tarde y mientras que la temperatura en la calle empezaba a bajar, la gente a las puertas del hospital Carlos III se empezaba a calentar. La circulación estaba cortada y el autobús dejaba a los viajeros algo antes de la parada. Muchos de los viajantes eran manifestantes. Jóvenes, ancianos, con bata blanca y sin ella, con camisetas de la Sanidad Pública o con algunos lemas de grupos políticos, para todos había cabida en esta concentración.

Entre los propios enfermeros las versiones son distintas pero lo único que se tiene claro es que la auxiliar de enfermería contagiada no ha tenido la culpa de nada.
 
Enrique, un joven enfermero de la Paz que estuvo tratando a Miguel Pajares y amigo de una de las enfermeras actualmente ingresadas que está pendiente del resultado de la segunda prueba, se queja de que ha habido demasiada improvisación. “En el primer caso recibimos charlas de 30-45 minutos en las que nos mostraban cómo se ponía el traje, pero desde abril se está reclamando una formación que aún no hemos recibido y unos protocolos que hasta ayer no nos entregaron”. Cuenta que en la planta hay mucho nerviosismo y también entre los propios compañeros. “Mi compañera lo está viviendo sola, encerrada en una habitación. Es una situación muy complicada ya que si tienes ébola es muy probable que mueras, es tirar una moneda al aire” finaliza.

“Mi compañera lo está viviendo sola, encerrada en una habitación. Es una situación muy complicada ya que si tienes ébola es muy probable que mueras, es tirar una moneda al aire”, dice Enrique, enfermero del Carlos III

De repente, en la concentración se ha creado un silencio y ha sido porque una de las portavoces iba a empezar con el manifiesto en el que culpaba a los recortes de sanidad de todo lo que está pasando. También cruzaba los dedos por la recuperación de todos y no salga ningún otro caso. Y ha dejado claro su mensaje: “Hay que defender a Teresa ya que le echaran la culpa a ella metiéndola presión para que llegue a dudar de las acciones que cometió ese día. La culpa no es de Teresa, la culpa es de los que han traído aquí el ébola.

Otra enfermera de la UVI del mismo círculo de amistad comenta: “Hay mucha tensión, nos hacen ir desde La Paz 30 minutos antes para explicar cómo actuar, nos hacen una demostración, la primera vez con bolsas de basura, y a trabajar”. Esta profesional se pregunta por qué mandan cada vez a unos diferentes en lugar de minimizar el riesgo entre menos personas. Ella misma se contesta diciendo que el problema está en que desmantelaron el servicio y al repartir los trabajadores entre diferentes hospitales ahora no tienen a gente especializada, y por eso “nos meten a todos”.  A la pregunta de cuánto cuesta la prueba para verificar si tienes el ébola, contesta: “No lo sé, pero más caro ha sido traer a los misioneros aquí”. Sigue explicando cómo cada vez hay más nerviosismo entre el personal del hospital y acaba diciendo: “Nosotros confiábamos en que los trajes fueran efectivos, pero ahora ha saltado la alarma y aunque nuestra compañera ha dado negativo en la primera prueba, la tensión la seguimos teniendo”.

"La primera vez nos hicieron la demostración con bolsas de basura. Vamos 30 minutos antes a La Paz para que nos expliquen cómo actuar", explica una profesional del centro

Pero no todos los que trabajan en La Paz tienen la misma opinión. A Alicia, la enfermera que mañana estará con Teresa y todos los qué están ingresados por el momento, le parece que la preparación no es el problema: “Los que trabajamos ahí estamos preparados para enfermedades infecciosas, yo estoy muy segura de mi misma y de mi preparación, el problema también ha sido los materiales que tenemos a nuestra disposición. Mañana me toca trabajar y tengo que estar tranquila, pero cada día nos asustamos más porque los medios cuentan cosas que nosotros no sabemos y esto nos intranquiliza”

Alicia, que atiende a la infectada por el ébola: "Mañana me toca trabajar y tengo que estar tranquila, pero cada día nos asustamos más porque los medios cuentan cosas que nosotros no sabemos y esto nos intranquiliza”

Pero en esta concentración no solo hay enfermeros,  también se han acercado ciudadanos para apoyar a todos los trabajadores de la planta. “La culpa la tiene Ana Mato por traer aquí a Misioneros que iban a morir a los cuatro días” o “todo lo han hecho para mejorar la imagen de España, y ahora el ébola es la Marca España”, son algunas de sus palabras.

Hacia las siete de la tarde, 15 furgonetas de la Policía han llegado a la entrada del hospital y han empezado a crear un cordón policial para concentrar a todos los allí reunidos en las aceras a ambos lados de la carretera, y así volver a reabrir el tráfico.

En el Madrid que se hace frío, los autobuses son barcos de luz que llevan de una parada a otra a los viajeros. En uno de los que sale del Carlos III solo se habla del ébola. De cepas infecciosas, de medidas de protección y, sobre todo, de responsables: “Hay que hacer que dimitan”, explica un anciano a bordo del bus. La manifestación se disemina por las calles de Madrid, que contiene el aliento por su surge un nuevo caso de infección.

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