miércoles, noviembre 30, 2022

Científicos instan a políticos a regular uso de la tierra de forma equitativa

El informe, que publica la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America’ (PNAS), ha sido redactado por 50 científicos especializados en el uso de la tierra de 20 países, entre ellos el investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB) Esteve Corbera.

El estudio pretende servir de base para desarrollar políticas para reducir los efectos del cambio climático, diseñar sistemas para la producción sostenible de alimentos y energía, proteger la biodiversidad y equilibrar las reclamaciones contrapuestas sobre la propiedad de la tierra.

«Muchos proyectos o programas de política pública, como reforestar para absorber carbono, crear áreas de conservación de la naturaleza, la restauración ecológica, la agricultura intensiva o las energías renovables, siguen ignorando las lecciones aprendidas por los científicos del sistema de la tierra», ha declarado Esteve Corbera, investigador del ICTA-UAB y coautor del estudio.

El informe detalla diez claves sobre la relación que las personas tienen con la tierra y sobre las implicaciones sociales, económicas, culturales, medioambientales y espirituales de cómo se toman las decisiones sobre el uso de la tierra.

Estas diez claves son:

1.-Los significados y valores de la tierra son construidos y discutidos socialmente. Diferentes grupos otorgan un valor diferente a aquello que hace a la tierra útil, degradada o culturalmente importante.

2.- Los sistemas de uso del suelo presentan comportamientos complejos con cambios abruptos y difíciles de predecir. Las intervenciones políticas suelen estar destinadas a resolver un problema concreto, pero a menudo fracasan cuando ignoran la complejidad del sistema.

3.- La conversión de la tierra de un uso a otro, como la tala de bosques antiguos, provoca cambios que se perciben décadas o siglos después. La restauración rara vez devuelve la tierra a sus condiciones originales.

4.- Algunos usos de la tierra tienen una huella pequeña pero un impacto muy grande. Las ciudades, por ejemplo, consumen grandes cantidades de recursos que a menudo se producen en otros lugares utilizando grandes cantidades de tierra.

5.- Los impactos del cambio de uso de la tierra están interconectados a nivel mundial y se extienden a lugares distantes. Debido a la globalización, el uso de la tierra puede verse influido por personas, fuerzas económicas, políticas u organizaciones y decisiones distantes.

6.- Toda la tierra proporciona beneficios a las sociedades. Las personas habitan, usan o gestionan directamente más de tres cuartas partes de las tierras libres de hielo de la Tierra, y más del 25 % están habitadas y son utilizadas por pueblos indígenas y comunidades locales.

7.- Aunque el uso de la tierra proporciona beneficios, como alimentos, madera y espacios sagrados, también implica costes para la naturaleza o para algunas comunidades de personas. Las decisiones sobre el uso de la tierra implican juicios de valor para determinar qué beneficios hay que priorizar y para quién.

8.- La tenencia de la tierra y las reivindicaciones de su uso son a menudo poco claras. Los derechos de uso y acceso a la tierra pueden solaparse, pertenecer a diferentes personas o a diferentes tipos de acceso, así como los derechos de propiedad o de uso.

9.- Los beneficios y costes en el uso de la tierra están distribuidos de forma desigual. Un pequeño número de personas posee una cantidad desproporcionada de superficie y de valor de tierra en la mayoría de los países del mundo.

10.- Los usuarios de la tierra tienen múltiples ideas, a veces contradictorias, sobre justicia social y medioambiental. No existe una única forma de justicia consensuada por todos.

Según los científicos, estos diez hechos determinan la eficacia y repercusiones sociales y medioambientales de las políticas sobre el uso de la tierra, desde la mitigación del cambio climático, hasta la disponibilidad de alimentos, la biodiversidad y la salud humana.

«Es importante que las políticas públicas que afectan el uso de la tierra apuesten por la sostenibilidad. Seguir promoviendo, por ejemplo, la urbanización, la ganadería extensiva y la conservación de los bosques en un mismo territorio, sin planeamiento a largo plazo, sin consensos sociales, y sin tener en cuenta criterios de sostenibilidad regional o incluso nacional no debería ser aceptable en el contexto de crisis global ambiental que vivimos», ha concluido Corbera. EFE

 

Estrella Digital

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