lunes 01.06.2020

Los árboles y el bosque

Habrá que poner cero patatero a Sánchez e Iglesias, porque montaron una parafernalia de mil demonios para nada. La escenografía provocaba incluso cierto bochorno a los que se toman la política en serio y están hartos de tanta sonrisa falsa, tanta historia para provocar titulares y tanta utilización de twiter. Hay que reconocer que Pablo Iglesias cuenta con dos estupendos equipos, el de comunicación y el que le prepara sus intervenciones públicas. Llevó al huerto a Pedro Sánchez, con el paseíllo, el libro del baloncesto y el café con pastas. Pero el resultado de todo aquel espectáculo fue más bien escaso. Por no decir ninguno.

Los árboles no dejan ver el bosque, dice el refrán, y los árboles plantados por Sánchez e Iglesias eran frondosos, coloridos y adornados con todo tipo de aditamentos, precisamente para no dejar que se advirtiera lo que había tras ellos: un intento desesperado de Pedro Sánchez por hacerse con la presidencia del gobierno, porque sin esa presidencia tiene muchas papeletas para quedarse fuera de juego. Y como ocurre en todos los intentos desesperados, no quiso admitir que la situación le es adversa, como le recordaron tanto el sonriente Iglesias como su socio -el de Sánchez- Albert Rivera.

El primero no tiene la menor intención de abstenerse para respaldar un gobierno PSOE-Ciudadanos, y el segundo no quiere ver a Podemos ni en pintura. Además, Rivera se ha dado cuenta, al fin, de lo que podría ocurrir en ese gobierno en el caso improbable de que finalmente Iglesias se aviniera a la abstención para impedir así que le tachen de boicotear lo que Sánchez llama un gobierno de cambio: que el PP puede bloquear todo lo importante en el Congreso, pues sin él no hay mayoría cualificada, y puede hacer la vida imposible a un gobierno de Sánchez con su mayoría absoluta en el Senado, mareando la perdiz, pidiendo toda clase de comparecencias, retrasando hasta el límite lo que venga aprobado del Congreso, creando comisiones de investigación. Lo que muchos venimos diciendo hace semanas y que hasta ahora no querían creer Sánchez ni Rivera.

Está también la situación de Sánchez, nada cómoda. El comité federal de su partido no le permitiría un acuerdo de gobierno con Podemos y los partidos nacionalistas, entre otras razones porque el PSOE desaparecería del mapa. Y también le iría mal un gobierno con Ciudadanos -que en cualquier caso no suma suficiente-, porque dejarían al PP y a Podemos en la oposición y Podemos crecería a costa de los votantes del PSOE. Así que, como dice algún barón regional socialista, al final lo que mejor le vendría al PSOE es dejar que gobernara el PP con Ciudadanos con la abstención del PSOE y que el PSOE se reafirmara como partido de izquierda responsable en la oposición.

Hablando de barones regionales, Pedro Sánchez vende que el aplazamiento del congreso de su partido es un triunfo suyo, personal. Pues no. Hace un par de semanas, uno de esos barones contaba a esta periodista que iban a intentar el aplazamiento, porque era la única manera de impedir que ese congreso eligiera nuevamente secretario general a Pedro Sánchez, ya que no podrían desbancarle con unas elecciones a la vuelta de la esquina. Pero es que además de ese testimonio directo, llega otro a través de persona interpuesta, también de un barón socialista, que le comentó exactamente lo mismo a esa persona interpuesta antes de Semana Santa. Es decir, que a Sánchez le esperan muchos de los suyos con las uñas preparadas, por eso está enloquecido por ser presidente como sea. Si no lo consigue, se le presenta un panorama muy complicado. De corta trayectoria política.

Ciudadanos arremete contra Rajoy por su inmovilidad, por no llamar a Rivera para hablar de nada, por estar cruzado de brazos. Lo puede decir cualquiera excepto Ciudadanos. Hay que recordar que, tras el primer encuentro entre Rajoy y Rivera, éste último dijo públicamente  que solo pactaría con el PP si Rajoy no era el candidato a la presidencia del gobierno. Y, después de firmar el pacto con el PSOE, declaró también públicamente que estaba dispuesto a negociar con el PP, siempre que los dos equipos tuvieran como base de negociación el acuerdo firmado con el PSOE. Si eso es disposición a negociar…

Hay veces que uno -una- se pregunta dónde aprendieron los modos políticos algunos dirigentes de la nueva hornada. Y eso que Rivera es de lo más preparado que hay por ahí…



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