miércoles 23.10.2019

Crece la injusticia, crece el malestar

Nuevo récord de escándalo y desvergüenza. El salario medio de los consejeros del Ibex, según la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), fue el pasado año de 644.000 euros brutos anuales, una cifra que equivale a unos 53.666 euros mensuales en doce pagas. Es decir, 28,5 veces el salario medio en España. Recordemos que el IBEX está conformado por las 35 empresas con más liquidez de la Bolsa española, un índice bursátil que ha descendido un 2 por ciento, más que la mayoría de las grandes plazas europeas. O sea, que además, los consejeros no han hecho bien los deberes.

Frente a este dato, paralelamente, las pensiones mantenían una vergonzosa subida del 0,25 por ciento y los salarios acumularon una bajada media del 0,8 por ciento. Cifras que hay que enmarcar en un IPC interanual que asciende al 1,6 por ciento.

En este escenario la riqueza del país crece, situándose el PIB por encima del 3 por ciento. Es decir, la salida de la recesión es ya más que evidente. Tan evidente como que la  recuperación económica, por tanto, no está llegando al común de los mortales.

Durante muchas semanas hemos vivido un estado de hipnosis colectiva y mediática con la situación catalana. Sin quitarle relevancia a este asunto, que ha hecho vibrar los pilares del estado social, democrático y derecho con el que nos dotamos en su día; ha llegado el momento de que los partidos políticos y el empresariado encaucen el momento económico y social, porque en las entrañas de este país se está generando un malestar al que se le ha puesto sordina.

Vivimos pues, un momento de crecimiento económico que sólo está beneficiando a los grandes ejecutivos del IBEX 35 y a las grandes fortunas. Es el momento de que el empresariado vuelva a la senda de la cordura y retome el papel constitucional de agente social que tiene encomendado, en lugar de su aspiración a funcionar como un lobby de presión. Es el momento de negociar las propuestas sindicales en el sentido estricto del término, sin corromper el sentido de la palabra traduciéndolo como “consultar”.

Si España crece, los salarios tienen que crecer por el bien general. Esto es algo que se está reclamando incluso desde el FMI y el Banco Central Europeo. Este organismo, acaba de presentar su último informe de otoño, presentado por la Comisión Europea, y en él se afirma que la moderación salarial “es un lastre para la recuperación económica” y puede suponer la ralentización de la actividad en los próximos dos años en la Unión Europea.

Es imprescindible renovar el Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) por el cual se acuerde el crecimiento de los salarios para los años 2018, 2019 y 2020, con inclusión de cláusula de revisión salarial. Sin olvidar prioridades como la igualdad de género, el empleo, la formación o la seguridad y salud en el trabajo.

Si España crece no podemos relegar las pensiones públicas a un escuálido derecho porque éstas son imprescindibles para la subsistencia de muchas familias, pero además son la base de la solidaridad territorial e intergeneracional. Son un cimiento mucho más sólido que unas banderas al viento.

Al igual ocurre con otro cimiento y motor del bienestar social como es el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), actualmente en 707 euros. Hay que empujar su crecimiento de forma que sea el revulsivo para mejorar los salarios más bajos.

La gran movilización que CCOO y UGT realizamos por la dignidad de las pensiones en toda España, con marchas que confluyeron en Madrid el pasado 10 de octubre en una impresionante manifestación, es un paradigma del malestar creciente y existente invisibilizado.

De igual forma, empleadas y empleados públicos han llegado al límite después de haber perdido un 13 por ciento de poder adquisitivo desde 2010. El próximo 24 de noviembre se concentrarán en todas las provincias de España por su salario, por el empleo público, por sus derechos y en defensa de lo público. El 14 de diciembre, fecha conmemorativa de la gran huelga general de 1988, está prevista una gran concentración nacional en Madrid.

Pero ese malestar también se vive día a día en micromovilizaciones y en Madrid lo sabemos muy bien. En la capital, tras una jornada de huelga se pudo solventar el problema de la recogida de basuras; en la sanidad privada madrileña, 16.000 profesionales están llamados a la huelga tras seis años con los salarios congelados; en la sanidad pública madrileña los paros comenzarán en la semana del 11 de diciembre en defensa de las condiciones laborales de 80.000 trabajadores y trabajadoras; las plantillas de bomberos municipales, Alstom, Unipost, Ericsson, Presspint…, están movilización permanente por sus convenios y/o para hacer frente a nuevos expedientes de regulación de empleo.

El anunciado otoño caliente está ahí aunque los poderes miren a otra parte. Los sindicatos de clase, con la responsabilidad que nos caracteriza estamos clamando para que Gobierno y empresariado agiten cambios relevantes, porque las circunstancias objetivas para grandes acciones reivindicativas empiezan a ser consistentes.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO de Madrid

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