miércoles 11.12.2019

Honorable o villano

Si alguien se pregunta por qué este país ha llegado donde ha llegado, sólo hay que ver la patética y bochornosa declaración que Jordi Pujol hizo ante el juez. De repente, la supuesta herencia de Florenci Pujol se ha convertido en un legado porque al parecer un legado no puede rechazarse mientras una herencia sí. Además como el expresident de la Generalitat es un ciudadano olvidadizo dice que no sabía dónde estaba el dinero y que no lo regularizó antes porque le daba miedo. Miedo, lo que se dice miedo, es lo que da al saber en qué manos hemos estado y qué clase de gente ha movido los hilos del poder en este país. Miedo, lo que se dice miedo, es lo da oír esa declaración cargada de mentiras.

Pujol dijo que su padre dejó a Delfi Mateu al cargo del dinero cedido a su mujer a sus hijos, pese a que no existe ninguna documentación que lo avale. Dijo que existe una carta manuscrita a Marta Ferrusola, sin firmar, en la que se explica que desconfiaba de la vocación política de su hijo y por eso les dio ese dinero inicial de 140 millones de pesetas, presuntamente de origen ilícito, para que llegado el caso su nuera y sus nietos pudieran comer. Debe ser el único mortal de la tierra, la única persona que recibe una herencia, un legado o lo que sea, que durante años y años no tiene la menor idea de donde esta dinero y de como iba engordando hasta alcanzar cifras astronómicas. ¿Será eso, una sola inversión que se ha gestionado tan sumamente bien que los rendimientos quitan el hipo?  ¿o será simplemente una corrupción generalizada a base de comisiones del 3, del 5 o del 10% por cada adjudicación de la obra que hacia la Generalitat? Yo desde luego me quedo con la versión de las mordidas durante años y años, hasta crear un clan familiar que ha somatizado la corrupción haciendo de ella y sólo de ella su modus vivendi.

Si Andorra  o Liechtenstein no colaboran, al final los Pujol se pueden ir de rositas

Me cuentan que quien fuera molt honorable ha comentado, entre sus íntimos, que de haberse muerto hace tres o cuatro años, hubiera recibido funerales de Estado, y habría pasado a la historia como uno de los héroes del nacionalismo catalán, "sin embargo ahora pasaré como un villano" se lamenta. Lo triste es que no pensara que de villanos de la peor ralea es utilizar un cargo público para lucro personal y que no le haya importado envolverse en la bandera, como un villano, para llenar su cartera.

Según los expertos en Derecho si bien en otros casos como las ITV y demás corruptelas es fácil que finalmente se pueda "trincar" al clan penalmente hablando, en el caso Pujol las cosas se complican si los paraísos fiscales no abren el grifo informativo. De entrada la justicia de Liechtenstein ha denegado la comisión probatoria que pidió la juez que investiga la fortuna oculta por Jordi Pujol para averiguar si la familia del expresidente catalán tiene cuentas en este país y obtener información sobre la investigación por blanqueo.

En un oficio remitido a la juez el tribunal responde que la petición de información que le planteó la magistrada no puede ser atendida, alegando que tras el posible blanqueo hay un delito de evasión de impuestos materia en la que el principado no ofrece asistencia penal. Además de la información sobre cuentas bancarias, la juez pidió a Liechtenstein, que le informara sobre la causa de blanqueo de capitales que un tribunal de ese principado tenía abierta contra Jordi Pujol y que está archivada.

Según dicen a la juez, el proceso por sospecha de lavado de dinero que se abrió a petición de Interpol se suspendió porque no se pudo establecer conexión entre la persona jurídica en cuestión y Jordi Pujol.

En resumidas cuentas, si Andorra -donde los Pujol entraban y salían cargados de dinero con toda impunidad- o Liechtenstein no colaboran al final se puede ir de rositas. Y si eso es así, si después de tal escándalo el expresident de la Generalitat se va sin honor, pero cargado de dinero, habrá que llegar a la conclusión de que los delincuentes si tienen la pátina de la política no pagan por sus fechorías. ¡Qué asco, qué repugnancia da todo esto!

Honorable o villano
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