lunes, diciembre 5, 2022

Los supervivientes del Villa de Pitanxo han llegado a España «abatidos»

Los supervivientes del Villa de Pitanxo, el arrastrero congelador hundido el pasado martes en aguas canadienses, ya podrán descansar esta noche en sus casas, tras viajar desde San Juan de Terranova en un Airbus A400 que llegó a medianoche a Santiago y después de días a bordo del barco de rescate y en un hotel.

Juan Padín, patrón del Villa de Pitanxo que a los 16 años ya había sufrido un naufragio; su sobrino Eduardo Rial y el marinero ghanés Samuel Kwesi, los únicos pescadores que sobrevivieron al hundimiento del malogrado arrastrero en la zona de los grandes bancos de Terranova, aterrizaron en  Santiago de Compostela «abatidos».

El avión del Ejército del Aire trajo a las tres únicas personas que sobrevivieron a la tragedia marítima, el patrón Juan Padín, su sobrino Eduardo Rial y el ghanés Samuel Kwesi, e hizo su aterrizaje a las doce en punto en el aeródromo militar, que está situado junto al aeropuerto compostelano.

Los familiares de los doce desaparecidos tras el hundimiento de ese arrastrero congelador de 50 metros de eslora pudieron reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, media hora antes de que esta aeronave completase esa vuelta a casa.

Las familias han acordado dar un «voto de confianza» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero harán de vigías para cerciorarse de que, como piden, se retome el rastreo.

María José de Pazo, que ejerce de portavoz, ha contado a la prensa que lo que han decidido es concederle «un tiempo» en el que estarán «vigilantes», como ha remarcado tras el encuentro nocturno de todos ellos con el jefe del Ejecutivo en el aeropuerto de Santiago, antes del aterrizaje del Airbus A400 con los tres supervivientes y cinco de los nueve cuerpos recuperados.

«No nos dio un plazo concreto» para retomar esas tareas de localización, ha añadido De Pazo, hija del jefe de máquinas Francisco de Pazo, el más veterano de la dotación de esa embarcación que capturaba fletán.

Los parientes de los pescadores que faltan han contado a Sánchez que no ven ningún tipo de acción, a lo que él, según María José, les ha respondido que sí «se hace todo lo posible», pero que es un «trabajo arduo».

Sánchez ha dado el pésame a cada uno, individualmente, y ha escuchado todo lo que tenían que decirle, según este testimonio.

Christian, hijo de Fernando González, marinero de Moaña (Pontevedra) desaparecido, ha sido el otro representante que ha hablado con los medios, y él se ha mostrado más dubitativo, pues ha salido con la sensación de «ya veremos» lo que pasa.

«Vamos a dar un voto de confianza, pero necesitamos hechos tangibles», ha remarcado.

Los familiares de los pescadores fallecidos, que son nueve, arroparon todo el tiempo a María José, Christian y a los demás, en suma, a los que no pueden avanzar en su duelo porque les falta el cuerpo de los suyos.

«Es una noche muy dura para ellos y nos han apoyado», ha revelado María José, que ha indicado que incluso se desplazó la familia de Huelva que perdió a Juan Antonio Cordero.

Los parientes de los desaparecidos han podido trasladar a Sánchez propuestas concretas, como que se pida a NAFO que todos los barcos que pescan o transitan por esas aguas «se pongan una alarma de avistamiento», o que se solicite al servicio de salvamento canadiense que salgan sus aeronaves en modo de reconocimiento en las aguas NAFO.

Aparte, han reclamado una reunión urgente esta semana con el director general de la Marina Mercante por ser el responsable del salvamento marítimo y el que coordina «todo lo relativo al naufragio, de España con Canadá».

Además, han demandado enviar a la isla de Terranova medios españoles para la reactivación de las tareas de localización, tales como las fragatas F-100 o los barcos «supplier», que portan vehículos teledirigidos submarinos con un grado de profundidad de tres mil metros, lo que les permite, han relatado, llevar a cabo operaciones en una amplia gama de honduras y condiciones ambientales.

El Villa de Pitanxo, propiedad de Pesquería Nores, perteneciente a la cooperativa de armadores de Vigo (ARVI), se hundió a 450 kilómetros al sureste de la isla canadiense de Terranova, tal y como registró la baliza.

Estrella Digital

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