lunes, mayo 27, 2024
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Septiembre, el mes de las bajas por ansiedad

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Durante los meses de Julio y Agosto, las bajas laborales decaen y registran las mínimas anuales. Son meses valle para las agencias de detectives, que ven como sus ganancias decrecen durante el periodo vacacional. Pero con la llegada de septiembre y las ‘depresiones’ postvacacionales de algunos trabajadores este sector vuelve a renacer. La picaresca española unida al deseo de muchos empleados de alargar su estancia vacacional se refleja en el aumento de bajas por ansiedad. “Es la nueva moda porque es muy difícil de demostrar que están fingiendo”, afirma Saúl Pérez Sandeogracias, director del despacho Pleka Investigaciones.

En España, con la última reforma laboral despedir es mucho más barato que antes, pero aun así la indemnización por cese improcedente es muy elevada para muchos empresarios, que ante esta situación prefieren mantener en su puesto de trabajo a un empleado poco efectivo o productivo para su compañía. Para atajar este problema y convertir un despido improcedente en procedente surgen multitud de agencias de investigación privadas. “Nosotros vendemos nuestros servicios a la empresa como una inversión”, subraya Pérez Sandeogracias.

La mayoría de los casos que llegan a las agencias de detectives tienen que ver con la vida laboral del investigado. “En nuestro caso, el 50% de las peticiones son asuntos laborales. Nos suelen contratar para realizar un control de rendimiento de los trabajadores y temas de bajas sospechosas de ser fraudulentas. Es decir, las compañías intentan conseguir un despido procedente cuando tienen indicios de que la baja es fingida o en algunos casos exageran sus dolencias”, aclara Pérez Sandeogracias.

El problema que se encuentran la mayoría de los investigadores es la imposibilidad de poder demostrar la veracidad de algunas dolencias que imposibilitan la asistencia al trabajo. “Ahora la moda es alegar ansiedad, apatía o depresión que es algo muy subjetivo y muy difícil de detectar en un presunto caso fraudulento. Además en este tipo episodios de trastornos psicológicos el médico suele recomendar al paciente salir, divertirse, distraerse… Entonces es muy complicado demostrar con algún hecho objetivo que esa persona está mintiendo”, afirma Pérez Sandeogracias. Esta nueva dolencia ha sustituido a los recurrentes esguinces cervicales y a las lumbalgias, que durante un tiempo pasado fueron las causas principales para conseguir una baja laboral ‘fácil’.

Este tipo de casos que tienen que ver más con trastornos psicológicos y no físicos son más difíciles de probar, pero no imposibles. De todos modos, las compañías de investigación privada son muy precavidas y avisan de la dificultad a la empresa contratante, a no ser que el sujeto esté realizando alguna actividad laboral paralela o secundaria.

“Un ejemplo muy claro lo encontramos hace algún tiempo cuando el dueño de un bar nos pidió investigar a uno de sus trabajadores que tenía la baja por ansiedad. Después del seguimiento descubrimos que el investigado estaba montando un negocio paralelo. Es decir, estaba financiando las obras de su nuevo bar con su sueldo fijo de camarero”, explica Pérez Sandeogracias.

En cuanto al porcentaje de casos fraudulentos que descubren, Pérez Sandeogracias afirma que en su agencia esta en torno al 70% o al 80% de las investigaciones, pero que sólo la mitad (un 40%) son susceptibles de ser demostradas. El perfil del contratante es muy amplio. Está desde la gran multinacional que tiene en nómina más de 10.000 empleados hasta una pequeña pyme que no supera los cinco empleados. De hecho, son estas últimas las que durante los últimos años han mostrado mayor interés en los servicios de la investigación privada. “Al final, que el sueldo salga del bolsillo del dueño de una compañía pequeña hace que el empresario se implique más en demostrar que le están engañando”, confirma Pérez Sandeogracias.

Un negocio en auge

La impunidad de la creen gozar la mayoría de los trabajadores que pretenden estafar a sus empresas no es tan alta como ellos creen. De hecho, cada vez es más común contratar este tipo de servicios. Sobre todo si el sujeto tiene antecedes de bajas periódicas en fechas señaladas como los meses posteriores al periodo vacacional. “Solicitar los servicios de un detective es mucho más normal de lo que la gente piensa. Nosotros jugamos con este desconocimiento o ignorancia del sujeto para intentar detectar su fraude lo antes posible”, aclara Pérez Sandeogracias.

De todos modos, la labor de un detective no es tan sencilla como pudiera parecer. Para comenzar cualquier tipo de investigación todas las agencias deben de superar una serie de trámites burocráticos que protegen al contratante, al sujeto investigado y a la propia compañía. En primer lugar, han de informar a la Policía Nacional del seguimiento que van a realizar. “Nosotros debemos de notificar todas nuestras actuaciones a la sección de Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía por cuestiones de seguridad. Imagina que un hombre nos solicita investigar a una mujer porque tiene la sospecha de que está cometiendo una infidelidad, pero al final resulta que en realidad lo que sucede es que el contratante tiene una orden de alejamiento por violencia de género y lo que pretende es averiguar la localización de su víctima”, explica el director de Pleka Investigaciones.

Por último, Pérez Sandeogracias recalca que jamás revelan datos de la vida personal del investigado sí la información no es relevante para el caso. En alguna ocasión una investigación por una presunta baja falsa ha terminado en un episodio de infidelidad, que aunque pueda tener importancia para la pareja del sujeto no la tiene para la empresa contratante. “Sí un trabajador como pudiera ser un comercial visita un club de alterne durante su jornada laboral es algo de lo que debo informar porque afecta a su rendimiento. Ahora bien, si lo ‘cazo’ un sábado o domingo no tengo ninguna obligación de comunicárselo a la empresa que le paga, aunque sea un hecho que sí pueda afectar a su matrimonio. En este caso a mí me contrata la compañía que paga al sujeto, sí me hubiera contratado su mujer sería diferente”, ejemplifica Pérez Sandeogracias. 

Carlos Lospitao

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