Domingo 21.10.2018
El valor de los silencios

La trata de seres humanos, un infierno para sus víctimas

Este delito que aún persiste y que incluso ha llegado a incrementarse, es uno de los que más daños sociales causa, sobre todo a sus víctimas, muchas de ellas menores. España figura entre uno de los principales países de destino de personas víctimas de explotación sexual

Explotación de menores.
Explotación de menores.

Tras el último caso ocurrido en España en el que dos menores han sido halladas en un club de alterne de Mocejón (Toledo), se ha vuelto a generar debate debido a los numerosos casos en los que muchas mujeres -entre ellas menores- son víctimas del engaño. Las víctimas captadas en un Instituto de Madrid en el que estudiaban hotelería, fueron atraídas por un hombre que les ofrecía un trabajo como ayudantes de cocina. Lo que parecía bonito y prometía un buen futuro, se convirtió en una auténtica pesadilla cuando otro aliado las reveló la realidad: tendrían que prostituirse. Una vez que se opusieron a la oferta era demasiado tarde, todo su entorno se llenó de amenazas y acciones en contra de su voluntad.

De igual forma, son numerosos los casos que se han producido en España en los últimos años donde el país se ha convertido no solo en uno de los principales destinos de la trata de blancas, sino que también ha constituido en varias ocasiones, el lugar de origen de muchas mujeres que han sido enviadas a diferentes países para ejercer la prostitución. Entre sus principales víctimas se encuentran gran cantidad de menores que bajo la idea de grandes promesas, se encuentran en un pozo sin fin. Entre las principales maneras de captar a menores, estas mafias empezaron hace años a usar un método calificado como 'Lover Boy'. Dicho método consiste en un chico que las enamora y las promete grandes proyectos juntos, cuyas promesas ellas creen, y  a la larga resultan ser farsas. Según los expertos en el tema, la mayoría de jóvenes son llevadas a estos extremos mediante el engaño, la coacción, la fuerza u otras técnicas. Las víctimas suelen ser adolescentes que por distintas causas resultan más vulnerables ante ciertos hechos.

Cierto es que muchas son sometidas a la prostitución, pero también se dan casos en los que están sometidas a realizar otro tipo de delitos. Si nos remontamos a junio de 2017, recordamos el caso en el que fueron detenidas dieciocho personas -de origen nigeriano- que controlaban una red de trata de mujeres que actuaban no solo en España sino también en Italia, Alemania y Bélgica. La organización traía de manera ilegal a mujeres que además de ser víctimas de explotación sexual, eran obligadas a realizar hurtos bajo la idea de que tenían que pagar una deuda de 35.000. Otras formas de trata de seres humanos son aquellas que tienen como fin la explotación laboral, la mendicidad, matrimonios forzosos e incluso la venta de órganos.

En el año 2016, España ocupaba el primer lugar en Europa en cuanto a consumo de prostitución con un 39%. Según las estimaciones que realizó la ONU (Organización de Naciones Unidas), cada año aproximadamente 600.000 y 800.000 personas cruzaban las fronteras internacionales como víctimas de trata. De esta cifra el 80% eran mujeres, adolescentes y niñas, y el 50% eran personas menores de edad. Estos datos, aunque hacen referencia a años anteriores, siguen presentes e incluso se han llegado a aumentar. También aportaron, según sus análisis, cuáles eran los principales perfiles que había en España afectados por este delito. Llegaron a la conclusión de que la mayoría de las víctimas eran mujeres de entre 18 y 25 años provenientes de Brasil, Bulgaria, Colombia, Ecuador, Nigeria, Ucrania, Rusia o Rumanía. Nos enfrentamos ante uno de los delitos que, por el silencio de sus víctimas, no ha tenido las repercusiones adecuadas debido a la falta de denuncias ocasionadas por el miedo.

Lo que se esconde detrás de la trata de personas

Muchas de las víctimas de este delito han argumentado que lo peor no reside en el momento en el que estás sometido a esas actuaciones, sino las secuelas que se originan después. Lo más difícil es aquello que no se ve, lo que sienten esas personas que durante un tiempo han sufrido daños no solo físicos sino también psicológicos.

En la mayoría de los casos, los afectados sienten miedo y evitan sacar a la luz lo ocurrido ya sea por vergüenza al rechazo social o por temor a que estas mafias vuelvan a actuar de nuevo. Si hay algo en lo que coinciden las víctimas es en la idea de que "hay cosas que no se olvidan" y esta es una de ellas.

La trata de seres humanos no comenzó a tener una regulación adecuada en el derecho español hasta el año 2010, momento en el que se reforma el Código Penal a través de la LO 5/2010, de 22 de junio, y se introduce el nuevo tipo penal del artículo 177 bis.

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