lunes 18/10/21
Un grupo de científicos desmonta el falso mito de las bebidas alcohólicas

Un estudio lo confirma: mezclar bebidas no afecta a la resaca

De las bebidas alcohólicas siempre se han dicho todo tipo de cosas. La cultura popular siempre ha acentuado y vinculado ciertos efectos causados por el consumo de alcohol que en muchas ocasiones están en lo cierto, pero en otras también están totalmente equivocados

bebida

Si hace no mucho se descubría que el vino es una bebida repleta de beneficios para el organismo, ahora un equipo de científicos alemanes ha querido enfrentarse a uno de los dichos más conocidos en relación con la ingesta de este tipo de bebidas. La creencia popular que asegura que mezclar distintos tipos de bebidas alcohólicas es perjudicial para la resaca es totalmente falsa.

Tal y como dicta el estudio elaborado por este grupo de profesionales de la salud, el hecho de combinar vino con cerveza o incluso de tomar distintos tipos de bebidas de alcohol destilado o fermentado no altera la posibilidad de que aparezca la resaca, como tampoco la gravedad de sus efectos.

Para que tenga lugar la resaca, explican desde el portal superhombres.es, el consumidor debe realizar un consumo abusivo del alcohol. De esta forma, se produce una sensación incómoda que puede causar incluso náuseas a la persona que la sufre, produciendo un malestar considerable.

Ese concepto es la premisa principal de la que parte la elaboración del estudio de este grupo de expertos de la Universidad de Witten/Herdecke, en Alemania. La síntesis de las estadísticas publicadas en el Journal of Clinical Nutrition deja muy clara la idea de que no importa lo que se beba, si no cuánto se beba. Dejando atrás el famoso “no mezcles” que tanto se repite en las noches de copas.

La base para desmontar el mito

 

Para la elaboración de este estudio, el equipo de científicos reunión a un total de 90 voluntarios con una edad comprendida entre los 19 y los 40 años. Con el fin de conseguir un resultado justo para ambos géneros, se convocaron y reunieron a 45 hombres y 45 mujeres para hacer de sujetos de prueba, repartidos en grupos de 3 con la misma edad y sexo, con los que realizar el análisis para construir una estadística que confirmara o desmintiera esta creencia popular a la que tanto acompañan los famosos remedios caseros.

El reparto de grupos para la elaboración de este estudio se estableció de forma que hubiera un total de 3 conjuntos. En primer lugar dos grupos experimentales de 31 personas y, en último, uno de control con 28 integrantes en total.

De esta forma, el primero de los grupos experimentales se dedicó al consumo de cerveza para, después, pasar al vino; mientras tanto, el segundo experimental hacía el proceso contrario. En ambos casos, se buscaba poner a prueba los efectos del contraste de bebidas alcohólicas, aunque durante el proceso, se cambió la rutina de consumo en ambos grupos para realizar lo inverso en cada uno.

Durante las dos semanas del estudio, los investigadores se dedicaron a observar y a hacer pruebas para medir el nivel de alcohol en la respiración. Todos los ensayos se detenían cuando el nivel de alcohol igualaba o superaba el 0,05%. De esta forma, cada voluntario bebía una media de 0,65 litros de vino y 1,3 litros de cerveza; mientras que, en el gruop de control, las cifras ascendieron a los 2,6 litros de cerveza y 1,2 de vino.

Llegadas las resacas, comenzó el momento de comprobar los resultados. Los síntomas más habituales de estas, como son la sed, los mareos y los dolores agudos de cabeza se daban en todos los participantes, que además debían medir el grado de molestia de cada síntoma siguiendo una puntuación numérica del 0 al 7.

En todas las situaciones se comprobó que, a pesar de haber cambiado la rutina a la hora de mezclar, los participantes siempre puntuaban de la misma forma las molestias causadas por la resaca, aunque sí notaron una ligera diferencia entre las mujeres, que puntuaban más alto al sentirse en peor estado por el exceso de alcohol.

De esta forma, el equipo de científicos alemán ha podido llegar a la conclusión de que no importa cuántas bebidas se mezclen, sino más bien la cantidad de alcohol que se ingiera en conjunto. Las bebidas alcohólicas causan un estado de deshidratación que, acompañado de otros efectos, provoca que la resaca sea tan molesta y odiada por todos aquellos que alguna vez han bebido algunas copas de más.

A pesar de todo, el grupo insiste en que es importante beber con moderación y nunca excederse. No importa combinar, siempre y cuando se haga con cabeza y a sabiendas de que pasarse puede suponer pasar un día entero con un enorme malestar.

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