viernes 10.04.2020
Tocar un instrumento, importante

¿A qué edad se suelen interesar los niños por la música?

Comunicarse con el bebé en el periodo de gestación crea un nexo entre la madre y el niño, aunque no es hasta los dos años cuando se inicia su educación musical

Los grandes beneficios de la música.
Los grandes beneficios de la música.

Es de todos conocidos los beneficios que aporta la música a los niños y niñas, incluso en el período de gestación. La música provoca, con sus notas, estímulos de tipo cognitivo y social, y tocar un instrumento a edades tempranas, como estos juguetes musicales, les ayudará a fomentar capacidades relacionadas con la lingüística, la lógica y las emociones. 

Y es que la música tiene grandes beneficios. Más allá de las letras, que sea poesía cantada, más allá de la melodía o el ritmo, provoca en las personas reacciones y cada vez se está convirtiendo más en un vehículo a través del cual comunicar, una especie de lenguaje universal. Basta pensar en el increíble desarrollo que está teniendo la musicoterapia a nivel mundial, ayudando a la integración de personas con alguna carencia de tipo afectiva o psíquica y mejorando su calidad de vida y, por ende, de las que le rodean. 

Así como se aconseja hablar al bebé en el período de gestación, comunicar con él a través de la música crea un nexo de unión entre la madre y el niño, incluso hay mamás que eligen una canción en particular que poner al bebé durante el embarazo y luego, tras el parto, la utilizan para calmarle cuando llora. 

Los primeros meses de vida, los niños reciben los estímulos musicales, pero, quizá, la tarea de decodificarlos y, por ende, el comienzo de la educación musical, comienza más tarde, a los dos años, cuando los niños ya hablan, reconocen los objetos sin problemas y, muchos de ellos, ya van a la guardería, se relacionan y les ponen canciones infantiles que comparten con sus compañeros y cantan luego al llegar a casa con sus padres. 

El iniciarse con un instrumento de juguete ayuda a desarrollar capacidades psicomotoras y expresivas, jugar a hacer sonidos, bailar al son de la música, disfrutando con ella, les hace mejorar su comunicación, tanto verbal como emocional, haciéndoles, incluso, más alegres. 

Además, es también a los dos años cuando los pequeños empiezan a desarrollar ese sentimiento de vergüenza, no es casualidad que sea cuando ya reconocen perfectamente a todos los que le rodean. Pensemos sólo en la típica escena de cuando nos encontramos con alguien y el niño se esconde o se agarra a la pierna de los padres. Invitarle a iniciarse en un instrumento – como órganos, baterías o xilófonos de juguete – le ayudará a ganar confianza en sí mismo, comprobando cómo, con secuencias lógicas y repetitivas, consigue grandes resultados. 

Avancemos un poco más. Quizá la edad más propicia para dar el salto a instrumentos musicales de verdad sean los seis años, que ya han completado más su fase de coordinación. La flauta, como en muchos colegios enseñan, o la guitarra, suelen ser las elecciones más comunes. Y, a veces, cuando los niños se aficionan, pueden convertirse en grandes músicos, amenizando reuniones familiares, de amigos, y comunicar con la sociedad a través de eso que llevan escuchando desde que estaban en el vientre de su madre y que ahora, con unos sencillos acordes, pueden crear ellos mismos libremente. 

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