domingo 22/5/22
No entiende por qué se le acusa de algo

El pederasta de Ciudad Lineal: "Soy inocente, es terrible lo que les ha pasado"

Antonio Ángel Ortiz ha roto su silencio en la última sesión del juicio para declararse inocente y se ha emocionado cuando se ha referido a lo que les pasó a las niñas que fueron secuestradas y agredidas sexualmente

El presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ángel Ortiz, ha roto este jueves su silencio, por vez primera vez en dos años, en la última sesión del juicio en la que se ha declarado inocente y ha calificado los hechos "de una barbaridad": "Lo siento mucho por sus familias. Me parece terrible lo que les ha pasado".

Éste ha sido el broche final de un juicio que, dos meses después, ha quedado visto para sentencia tras la celebración de la vigésimo cuarta y última sesión de la vista oral en la que el tribunal de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid ha escuchado por primera vez a Ortiz.

Visiblemente emocionado y con la voz quebrada, el acusado ha estado a punto de llorar cuando ha hecho referencia a lo que les ocurrió a las cuatro niñas de entre 5 y 9 años que fueron secuestradas y agredidas sexualmente entre 2013 y 2014.

"Lógicamente, siento mucho lo que les ha pasado. Me parece terrible y una barbaridad, especialmente lo de TP4 -la niña de 6 años agredida en junio de 2014-, eso no tiene nombre. Lo siento mucho por sus familias".

E inmediatamente ha proclamado su inocencia: "No tengo absolutamente nada que ver con esto. Soy inocente, señoría".

Sus palabras han sorprendido al público de la sala, puesto que pocos confiaban en que Ortiz hiciera uso de su derecho a la última palabra dado que en cinco ocasiones ha rechazado pronunciarse al respecto, tres en fase de instrucción, una en sede policial y otra al inicio del juicio.

"Decidí no declarar porque la verdad, sinceramente, no iban a creer lo que iba a decir. Resultaba un poco absurdo hacer una declaración", ha explicado.

A lo largo de su intervención, que ha durado 17 minutos, Ortiz ha tratado de echar por tierra algunas de las pruebas en su contra, en particular las descripciones de las niñas, si bien no se ha pronunciado sobre la principal prueba de cargo: las muestras de ADN que se encontraron en la ropa de las niñas.

Le resulta sorprendente, según ha manifestado, que se le detuviera el 24 de septiembre de 2014 en base a unas descripciones "muy diferentes".

"Usted misma señoría mencionó que se han dicho todos los colores de pelo excepto el pelirrojo, las estaturas van del 1,65 a 1,80 metros, edades de 27 a 40 años, a veces delgado y otras fuerte y el agresor utilizaba una ropa muy común que tampoco creo que identifique a nadie", ha añadido.

Y ha apuntado además que TP3 -la niña de 9 años agredida en abril de 2014- habló de una persona de 27 años que se parecía a su agresor mientras que TP5 -la niña de 7 años agredida en agosto de 2014- detalló varios lunares en la cara y cicatrices en el brazo. "Son cosas que no coinciden conmigo", ha aseverado.

También le sorprende que se haya dicho que viajó a Santander -donde fue detenido- huyendo de la Policía pues, a su entender, lo hizo por motivos laborales: "Salir de Madrid teniendo a mi pareja e hijos aquí no es algo que me haga mucha gracia pero no tenía más remedio".

Previamente, su abogado, Cristóbal Sitjar, ha acusado directamente a la Policía y a los medios de comunicación de haber creado la figura del pederasta de Ciudad Lineal: "Esa es la pura y cruda realidad".

Y ha asegurado: "Jamás ha existido en la historia de España un pederasta de estas características. Así se creó la figura del pederasta. La creó la Policía".

El letrado ha continuado con su estrategia de defensa al solicitar la nulidad del registro del piso de Santa Virgilia -conocido como "el piso de los horrores"-, de las ruedas de reconocimiento y de la cadena de custodia de las pruebas.

Para Sitjar, "el procedimiento se ha tramitado a espaldas de la autoridad judicial" y, por tanto, ha estado "viciado y contaminado desde el primer día", ya que "sólo se ha aportado al mismo lo que perjudica a Ortiz".

Las palabras de Ortiz ponen punto y final a un juicio que ha durado casi dos meses y en el que prácticamente todas las declaraciones y las pruebas le han apuntado a él.

Se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 77 años de cárcel por tres delitos de agresión sexual, uno de violación, uno de lesiones y a una indemnización de 426.300 euros para las víctimas.

El pederasta de Ciudad Lineal: "Soy inocente, es terrible lo que les ha pasado"
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