miércoles 23.10.2019
COMER Y BEBER

Gachas de Arganda, un día sin “foodies”

En Arganda son fiestas: procesionan, corren toros y almuerzan gachas. Suena antiguo, pero un día sin una estrella Michelin o cualquiera de sus profetas no le hará daño

Gachas de almorta,
Gachas de almorta,

Mientras alguien le ofrece una “esferificación inteligente” de mayonesa, a base de algún software paremetrizable, por un poner, pásese unos minutos por la viejuna comida de su abuela ¡Qué narices! En Arganda son fiestas: procesionan, corren toros y almuerzan gachas. Suena antiguo, pero un día sin una estrella Michelin o cualquiera de sus profetas no le hará daño.

Arganda

Arganda es del Rey porque no quiso depender de arzobispos y por no depender de señores: su afamado motín contra el corrupto Duque de Lerma da fe. Pocos vestigios quedan de tan larga historia , salvo la Casa del Rey, donde el venal duque intentó los enjuagues que levantaron al pueblo.

Quedan, pocas, pero quedan viñas y olivos que recuerdan la otrora dependencia manchega del pueblo, hoy ciudad crecida. Origen, sin duda, de las gachas de almorta que, por aquí, se almuerzan tras los entierros.

La harina de almorta

La almorta es una legumbre que proporciona una harina que, consumida en exceso, acaba produciendo parálisis. Esta es la razón por la que se le llamó el “veneno del hambre”.

La almorta salvo la vida de mucha gente en las posguerras (Independencia o Guerra Civil): Goya le dedicó un grabado en alabanza. A partir de la mitad de los cuarenta se descubrió su efecto nocivo y pasó al ámbito de los prohibido donde, por cierto, sigue.

almorta

Que se sepa: está prohibida para el consumo humano, es para consumo animal, como se dice en los paquetes que, con pocos problemas, puede Usted comprar en casi todas partes.

Las gachas

En Arganda hay tantos tipos de gachas  como familias censadas, incluso no faltan las llamadas “caprichosas” que, como Ustedes habrán deducido, es adjetivo que permite ponerse creativo.

Eso si, todas tienen la vieja base manchega que no es otra que la que mata el hambre: tropezones, del proletario gorrino, y una harina de almorta, de elaboración poco sofisticada.

Ingredientes

Necesitamos, naturalmente, la harina de almorta, cuenten una buena cucharada sopera por comensal. Del cerdo necesitaremos chistorra y panceta, según cantidad que le permita su nutricionista. No se corte, estimado y estimada, acaba Usted de correr delante de un toro, más o menos. Necesitamos tres dientes de ajos, pimentón y alguna guindillita si queremos darle un toquecillo. Les sugiero un pimiento rojo, como un sabor adicional adicional.

La proporción de agua viene a ser de medio litro por cada cuatro cucharadas. Conviene que el agua este templada. No es necesario para el guiso, pero si se hacen Ustedes con un buen pan  me lo agradecerán.

El Guiso

La harina es lo último. Así que en la cazuela, sartén o donde vayan a hacer las gachas, sofríen el pimiento rojo, que retirarán cuando lo tengan. Luego frían la panceta y la chistorra. Saquen los tropezones cuando estén hechos y dejen el aceite.

Sobre el mismo aceite de los tropezones, retirando del fuego, ponemos el pimentón, que no se nos queme; añadimos la harina – no se pasen de aceite- y tuesten un poco. Al igual que hacen Ustedes con la bechamel, van echando agua mientras remueven, poco a poco. Están prohibidos los grumos y que queden secas.

Tenemos perdido nuestro pimiento rojo que machacaremos con los ajos, añadan un poco de agua, la guindilla (no es obligatorio) y pónganlo en la harina, mientras siguen removiendo. Pongan los tropezones por encima.

Pueden comer con cuchara, pero esto es para untar pan.

Vale, ahora que han pecado, vuelvan a las recetas saludables, modernas y de calidad. Qué pronto olvidan el hambre y los almuerzos de pueblo.

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