martes 25.02.2020
Barcelona 4-1 Espanyol

El Barça abusa de su vecino con la ayuda de Roberto

Messi e Iniesta destrozaron al conjunto blanquiazul en la segunda parte, pero hasta la lesión de Diego López el equipo de Quique Sánchez Flores resistió a la perfección sobre el césped

Messi e Iniesta pusieron todo el juego del Barcelona.
Messi e Iniesta pusieron todo el juego del Barcelona.

El Barcelona pasó por encima del Espanyol (4-1) en un encuentro en el que fue verdaderamente superior al rival de su ciudad. Los de Luis Enrique controlaron la primera parte, pero tampoco fueron capaces de crear muchas ocasiones, gracias al excelente planteamiento defensivo que realizó el entrenador perico.

Luis Suárez adelantó a los azulgranas en la primera parte en una jugada aislada, pero los blanquiazules continuaron con la misma idea de juego con la esperanza de llegar al final con todo por decidir. Sin embargo, la inoportuna lesión de Diego López lo cambió absolutamente todo, puesto que Roberto entró muy nervioso al campo y falló en los tres goles que encajo.

En cualquier caso, nada afea la gran actuación de Leo Messi y de Andrés Iniesta. El manchego le dio todo el control del juego a sus compañeros y el argentino hizo el resto cuando se inspiró en la segunda mitad. De hecho, los tres últimos goles partieron de tres auténticas delicatessen del argentino.

Luis Enrique decidió sacar a Rakitic de su once en lo que se puede interpretar como un toque de atención al croata después de sus últimos partidos discretos. Por eso, Denis Suárez estuvo en el campo para completar un once con el resto de los fijos, mientras que el Espanyol salió con Gerard Moreno y Felipe Caicedo como puntas.

Los pericos lo hicieron muy bien en los primeros minutos con una presión muy alta, aunque sin demasiada profundidad en su juego. En cambio, el Barça disfrutó de la primera ocasión clara del partido en una contra en la que Neymar asistió a Messi, pero el argentino envió el balón al lateral de la red.

Sin embargo, en la siguiente llegada Luis Suárez aprovechó un pelotazo teledirigido desde su casa por Andrés Iniesta para superar a Diego López en el mano a mano con aparente sencillez. Con ese tanto, el Espanyol acusó muchísimo el golpe anímico y el Barça se pudo gustar como en sus mejores tiempos en la circulación de balón.

El genio de Fuentealbilla hacía que la pelota fluyera de un lado a otro sin que a sus rivales le diera tiempo de verla, pero a la hora de la verdad los delanteros tampoco eran capaces de crear ocasiones. De hecho, Diego López no firmó ni una sola parada de mérito en toda la primera parte, aunque Messi dispuso tuvo una ocasión de oro en otra contra, pero la cruzó demasiado pese a que estaba a pocos metros del pico del área pequeña.

El cambio del portero lo transformó todo

No obstante, nada más comenzar la segunda mitad, el portero gallego tuvo que intervenir después de que Messi dejara a Luis Suárez completamente solo contra él. Esta vez el exmadridista sacó una gran mano, pero con la mala suerte de que el charrúa le cortó en la rodilla con los tacos. Diego López no pudo seguir en el campo y Roberto tuvo que ocupar su lugar.

Con esta circunstancia, el exatlético demostró que es suplente por algo, ya que recibió dos goles en sus dos primeras intervenciones reseñables. El segundo tanto de la noche llegó tras una jugada sublime que comenzó Iniesta y mejoró Messi con una serie eterna de recortes en el borde del área, pero su disparo al centro de la portería se encontró con un despeje defectuoso del guardameta y Luis Suárez pudo remachar a placer. Además, en la siguiente jugada, Messi volvió a regatear a todo el que le salió al paso, antes de que el balón se le escapase y quedase suelto para el disparo de Jordi Alba. Roberto no estuvo nada fino y aunque tocó el balón fue incapaz de despejarlo.

Con este resultado, el encuentro quedó completamente resuelto y parecía que podía ofrecer muy pocas cosas hasta el final, pero el Espanyol sentía que el resultado era claramente injusto para los méritos de unos y otros y por lo menos pudo recortar las distancias en una gran contra. Gerard López hizo una gran dejada tras un balonazo largo y ahí estaba el central David López para marcar con un zurdazo perfecto gracias a una subida repleta de corazón del defensa. Finalmente, otro jugadón de Messi produjo el cuarto tanto firmado esta vez por el argentino por debajo de las piernas, tras un pase elevado precioso de Luis Suárez. 

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