viernes 06.12.2019
DíA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

Mayores con VIH: olvidados y discriminados

Pese a los avances en los tratamientos antiretrovirales y en la lucha contra el sida, muchos enfermos siguen sufriendo la estigmatización y la exclusión en su día a día. Es el caso de las personas que se encuentran con las puertas cerradas de centros de mayores por un injusto y cruel motivo: su enfermedad

Algunos mayores viven en silencio la enfermedad.
Algunos mayores viven en silencio la enfermedad.

Residencia tras residencia recorren toda su provincia en busca de una plaza para vivir sus últimos años. El camino es largo y pedregoso para algunas personas mayores con VIH que han visto denegado su acceso a residencias de ancianos y centros de mayores. Viven en el silencio y en la oscuridad de quienes son víctimas de la exclusión social por ser enfermos de sida. Y es que la lucha contra la discriminación de las personas con VIH sigue siendo a día de hoy una asignatura pendiente en España, a pesar de la creencia generalizada de normalización e integración social. Bajo el lema ‘El sida no es algo del pasado. Tenlo presente’, la Coordinadora Estatal de VIH y sida (CESIDA), que aglutina a casi 90 asociaciones y plataformas, denuncia este 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el repunte de la discriminación que día a día se encuentran varios colectivos, entre ellos las personas mayores.

En un país donde viven, según datos del INE, ocho millones y medio de mayores de 65 años, los casos de personas de esta franja de edad con el virus de inmunodeficiencia adquirida van en aumento. Esto responde a que los enfermos de VIH han alcanzado mayor esperanza de vida gracias a la aparición de los tratamientos antirretrovirales. Una tendencia que irá en aumento ya que el 12% de los nuevos casos de VIH se dan en personas mayores de 50 años, según el Informe de vigilancia epidemiológica del VIH/Sida del Ministerio de Sanidad de 2013. Las necesidades de personas mayores con VIH son diferentes a las del resto de la población.

La exclusión de personas mayores en residencias está amparada por la ley

Los pacientes portadores de VIH envejecen entre 10 y 15 años más rápido que la población sana tras muchos años de infección y de tratamiento. Este envejecimiento prematuro se traduce en una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades a una edad más temprana, como pérdida de memoria, cardiopatías u osteoporosis. Junto a estos problemas de salud derivados de su infección, las personas mayores con sida deben lidiar con la discriminación de la que son victimas en algunas ocasiones. 

El problema viene cuando estas personas tratan de acceder a recursos a los que tienen derecho como son los centros de mayores y las residencias de la tercera edad –tanto públicos como privados- ya que por el simple hecho de tener VIH se les niega su ingreso en estos centros, aun habiendo plazas. "Tenemos casos de personas que han acudido hasta cinco residencias para que al final consiguieran ser admitidos, incluso en muchas ocasiones a bastantes kilómetros de su localidad. También se les ha llegado a negar la ayuda a domicilio a la que tienen derecho", denuncia a Estrelladigital.es Juan Ramón Barrios, presidente de CESIDA.

La ley ampara la discriminación

Estas discriminaciones suelen permanecer ocultas y sin denunciar por el sentimiento de vergüenza, estigmatización y culpabilidad que sufren las víctimas. Como explica el presidente de CESIDA, muchos de estos casos se dan en pequeñas poblaciones, donde el paciente tiene miedo a que el resto de habitantes se entere de su enfermedad. "Conocemos casos de negocios que han tenido que cerrar sus puertas porque el pueblo se ha enterado que un familiar del dueño tiene VIH y han dejado de ir a comprar allí, ese es el clima de estigmatización y desconocimiento que sigue existiendo en torno a la enfermedad", lamenta el presidente de CESIDA.

No hay campañas para concienciar a las personas mayores sobre las conductas de riesgo

Por sorprendente que parezca, la exclusión de estas personas en centros de mayores y residencias de ancianos está amparada por la ley. Aunque en la mayoría de los casos no suelen tener problemas a la hora de solicitar su ingreso, existe una cláusula en los contratos de estos centros que abre la puerta a su denegación al considerarse el VIH como una enfermedad infectocontagiosa en vez de transmisión, que sería lo correcto. "Las vías de transmisión del VIH son claramente conocidas, como son la sexual y la sanguínea, mientras que las infectocontagiosas son aquellas en las que no se puede controlar la vía de contagio ni el desarrollo de la enfermedad como es el cólera, la malaria o la tuberculosis. En el caso del sida sabemos que es imposible que en la convivencia diaria una persona se pueda infectar", explica Barrios, que también señala que algunos profesionales sanitarios han acudido a CESIDA para saber cómo deben actuar y trabajar cuando se encuentran con un caso de un paciente con VIH.

Otra de las frecuentes discriminaciones que sufren las personas mayores y que han detectado las diferentes plataformas y asociaciones es que no se les suele ofrecer en atención primaria la prueba del VIH, lo que contribuiría a una detección precoz de la enfermedad y a evitar su contagio entre este colectivo. "Hay que derribar los tabúes y erradicar los estereotipos y prejuicios asociados a las personas con VIH y sida", subraya Barrios. Las cifras demuestran que está aumentado el número de nuevos casos en personas mayores de 50 años, hasta un 12% en 2013. "El problema es que al no ser considerados un grupo de riesgo como otros colectivos, no existen campañas para concienciar sobre las conductas de riesgo. Muchas personas mayores creen que el sida es algo que no les puede afectar cuando mantienen relaciones sexuales", aclara.

La desinformación y la ignorancia alimentan la exclusión

A pesar de la falsa creencia general y el espejismo de normalización y visibilidad, aún sigue presente la discriminación de los enfermos de VIH en otros ámbitos de su vida diaria, independientemente de su edad. A nivel sanitario, CESIDA denuncia que cuando tienen que someterse a ciertas pruebas médicas, a estos pacientes se les relega al último puesto de la lista de espera, cuando supuestamente los instrumentos sanitarios deberían estar esterilizados y por tanto de no debería existir ningún problema para su atención. También, existen casos de dentistas, públicos y privados, que se han negado a atenderles. Las personas con VIH tienen muchos problemas a la hora de acceder a seguros de salud o incluso a una hipoteca. Tampoco pueden ser taxistas en España, ni pertenecer a las Fuerzas Armadas e incluso algunas mujeres con VIH maltratadas han sido rechazadas en casas de acogida. Estas exclusiones que perviven en la sociedad son sólo algunos ejemplos del ‘apartheid’ que siguen sufriendo diariamente estas personas.

 Las personas con VIH tienen muchos problemas a la hora de acceder a seguros de salud y a una hipoteca

El presidente de CESIDA considera que estas "intolerables" situaciones discriminatorias que a día de hoy siguen existiendo son producto de la desinformación que aún impera en la sociedad española y la falta de recursos para concienciar. "Existe mucha ignorancia por el hecho de que el VIH haya estado asociado durante mucho tiempo a las drogas, no se habla generalmente de este tema y hay mucha desinformación que da lugar a que la discriminación siga avanzando", denuncia Barrios.

Retroceso histórico

Los drásticos recortes del Gobierno en los últimos años han supuesto un verdadero mazazo a la hora de normalizar y visibilizar a las personas con VIH. En los tres años de Ana Mato como ministra de Sanidad se ha desmantelado la Secretaría del Plan Nacional del Sida, se han suprimido convenios como el del Consejo de la Juventud de España y se ha producido la desaparición casi total de las campañas de prevención estatales.  Incluso, un plan contra la estigmatización que se empezó a diseñar en 2010 en el Plan Nacional del Sida, no tuvo continuidad al ser víctima una vez más de los recortes por falta de recursos materiales y personales. La pírrica respuesta de las Comunidades Autonómicas y el consiguiente ‘tijeretazo’ en esta materia ha implicado también la desaparición o limitación de muchas asociaciones de lucha contra el sida en los últimos años.

Como reza el lema de este año, 'El sida no es algo del pasado. Tenlo presente’, se debe tener en cuenta que aún queda mucho camino por recorrer. “Es necesario visibilizar todas las situaciones de estigmatización y discriminación para conseguir la normalización del VIH, porque si no se habla y no se informa seguiremos sufriendo esta lacra”, denuncia CESIDA.

Comentarios