miércoles 03.06.2020
ELECCIONES 2015

'Chupinazo' comunicativo del Gobierno

Rajoy reconoce su gran debilidad frente a los ciudadanos: una mala política de comunicación. Coloca un perfil 'duro' en el Congreso, Rafael Hernando, y refuerza la estrategia comunicativa de Moncloa con una portavocía adjunta, José Luis Ayllón, hombre de confianza de Soraya

José Luis Ayllón, Rafel Hernando y María Dolores de Cospedal. Imágenes de archivo
José Luis Ayllón, Rafel Hernando y María Dolores de Cospedal. Imágenes de archivo

Alfonso Alonso, nuevo ministro de Sanidad. Rafael Hernando, nuevo portavoz del PP en el Congreso. Y José Luis Ayllón compaginará sus labores al frente de la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes con las de una portavocía adjunta al Gobierno. Será junto con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría el encargado de explicar las decisiones adoptadas por el Ejecutivo a los medios de comunicación. Y nada de esto es casualidad. Como tampoco lo es que María Dolores de Cospedal haya multiplicado en el último mes sus apariciones en los medios de comunicación. Aceptando incluso exponerse en La Sexta Noche, un espacio supuestamenta más crítico con el PP.

2015 no será un año fácil; y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lo sabe. Elecciones autonómicas, municipales y generales (contando que el presidente no las retrase a 2016), y todas las encuestas anuncian tormenta. Su única salvación: comunicar mucho y bien los avances conseguidos, los datos logrados y los obstáculos sorteados. Por ello, la estrategia ya ha sido diseñada: muchas horas de plató, más comparecencias y encuentros con los medios de comunicación; y más calle. Así se lo hizo saber al Partido Popular el pasado 2 de diciembre durante el último Comité Ejecutivo Nacional, también a su Consejo de Ministros y este martes al Grupo Parlamentario 'popular'. Su objetivo ya está cuantificado: recuperar los 2,8 millones de votantes que el PP ha perdido durante esta legislatura.

El PP quiere recuperar los 2,8 millones de votantes que ha perdido durante esta legislatura

Para ello, en las últimas semanas ha tomado importantes decisiones encaminadas a reactivar el perfil político del Gobierno. La inesperada elección de Alfonso Alonso como ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad es una muestra evidente de ello. Supuso un buen 'chute' de relevancia para el partido, que tras la marcha de Miguel Arias Cañete, Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Mato había quedado relegado a un segundo plano. Las críticas por el "excesivo perfil técnico" del Ejecutivo eran constantes, pero Rajoy es un hombre de tiempos, y toma las decisiones cuando considera oportuno. Hoy ya es consciente de que si no comunica más y mejor sus posibilidades de reelección se reducen considerablemente. Las encuestas y su círculo de máxima confianza, en el que se encuentra su sociólogo de referencia, Pedro Arriola, le alertan diariamente de ello.

Públicamente, sin embargo, sigue mostrándose igual de optimista que con la economía. Hace una semana proclamaba a los cuatro vientos el final de la crisis. Y este martes, en conversación informal con los periodistas durante la tradicional copa navideña que se ha celebrado en La Moncloa, no sólo se ha autodefinido como "el mejor candidato posible para el PP", sino que además ha asegurado que "tiene la absoluta certeza" de que le irá bien. Aunque en el fondo sabe que sólo son palabras. Sus gestos suelen ser más importantes. Y este martes se han producido dos.

Por un lado, la elección de Rafael Hernando como nuevo portavoz del Grupo parlamentario 'popular'. Tampoco nada casual. Un peso pesado en Génova, pero también uno de los personajes más polémicos del partido. Lleva en el Congreso desde 1993 (diputado por Almería). Y desde entonces ha estado en cuatro equipos distintos de Dirección del Grupo Popular, con diferentes portavoces, e incluso fue portavoz del partido cuando Javier Arenas era secretario general del PP. Es más, elgunas de sus frases pasarán a la posteridad. Llamó "pijo ácrata" al juez Pedraz, arremetió contra las víctimas del franquismo; comparó a Andalucía con Etiopía; y tildó al juez Baltasar Garzón de "payaso ilustrado". Pero Rajoy ha considerado que era la mejor opción para encarar el nuevo año electoral al frente del Congreso. Y no porque les una una gran amistad, sino porque le preocupa los próximos comicios.

No ha debido de ser un nombramiento fácil. Los tiempos y las formas lo ponen de manifiesto. Quince días ha tardado en tomar esta decisión. En otro momento, el perfil más moderado de José Antonio Bermúdez de Castro, que seguirá como portavoz adjunto, hubiera sido el idóneo. Pero ahora no. No ha sido una sorpresa, puesto que el nombre de Hernando aparecía en la quinielas, pero sí se ha tratado de un procedimiento extraño. Rajoy ha vuelto a exhibir músculo. "Quien diga que sabe quién será el nuevo portavoz del PP en el Congreso miente", deslizaban este lunes fuentes de la dirección del PP. Y parece que es cierto. Antonio Hernando ha asegurado haberse enterado de su nombramiento a la vez que el resto de diputados. El presidente del Gobierno ni se ha moslestado en levantar el teléfono unas horas antes, simplemente ha señalado con el dedo.

Ayllón, nuevo portavoz adjunto del Gobierno

Es evidente que Rajoy sabe que existe un importante déficit comunicativo. Tiene la sensación de que los datos positivos y las reformas no llegan a la ciudadanía. Quedan poco más de cinco meses para las próximas elecciones y las encuestas no le dan tregua. En privado se queja amargamente de que sus rivales "hacen demagogia" con sus políticas; y por ello ha puesto a todos en guardia. El último en unirse al carro: José Luis Ayllón. Hasta el momento, el nexo de unión entre el Gobierno y las Cortes. Y a partir de ahora también se repartirá la portavocía del Gobierno con su amiga Soraya Sáenz de Santamaría. Su nombre también sonó como sustituto de Alfonso Alonso, pero Rajoy le ha buscado una responsabilidad mejor. Se lo comunicó hace sólo unos días, después de la celebración del Día de la Constitución: será el refuerzo del Gobierno en comunicación.

Con el nuevo cargo de Ayllón, Santamaría sigue ganando poder en el Gobierno

El formato aún no está claro, pero la idea inicial es que Ayllón se reúna con la prensa una vez a la semana. De esta manera, el Gobierno comparecerá al menos dos veces por semana: una los viernes, la vicepresidenta seguirá dando cuenta de los asuntos aprobados en Consejo de Ministros y contestará preguntas de los periodistas. Y otra que correrá a cargo del secretario de Estado de Relaciones con las Cortes pero que aún no está definido si elegirá un día concreto de comparecencia o lo hará únicamente cuando tenga algo que comunicar. Tampoco está claro si estos encuentros con los periodistas se realizarán en el Palacio de la Moncloa, en el Congreso o en ambos indistintamente. Esta función debería de haberle sido encomendada a la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, pero no ha sido así. Algunos deslizan que porque Ayllón tiene un "perfil más político", otros vuelven a hablar del "poder de Soraya" en el Ejecutivo. Ayllón, al igual que Alfonso Alonso, es un 'sorayo' declarado. O lo que es lo mismo, uno de los hombres de máxima confianza de Sáenz de Santamaría y en torno a la cual ha labrado su carrera política. Soraya ya ha dejado claro que no le gusta que la identifiquen como la 'vicetodo', pero este martes, en la copa de Navidad de Moncloa nadie hablaba de otra cosa: la vicepresidenta sigue ganando poder en el Gobierno.

El PP también se pone las pilas

Muy a pesar de una de sus principales rivales en el partido, María Dolores de Cospedal, que también se ha puesto las pilas. Tanto ella como su mano derecha en el PP, Carlos Floriano, han multiplicado en las útlimas semanas su presencia en los medios de comunicación. La primera ya ha visitado los platós de las mañanas de 13TV, de Ana Rosa Quintana y de La Sexta Noche, donde sus principales rivales (Podemos) han hecho carrera televisiva. Y el segundo ha visitado Telemadrid, Los Desayunos de TVE, y los estudios radiofónicos de Cope Cataluña y Radio Nacional.

La suerte ya está echada; y las cartas sobre la mesa. Ahora sólo falta que los ciudadanos respondan a estos nuevos estímulos. Rajoy parece tenerlo claro: "cuando los políticos hacen las cosas bien, los ciudadanos se lo reconocen". La última palabra se depositará en una urna en mayo y noviembre de 2015.

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