sábado 19.10.2019
crisis griega

Reunión de emergencia entre Tsipras, Juncker y Dijsselbloem

El wencuentro de emergencia se produce dos días antes de que Grecia tenga que pagar 300 millones de euros al FMI, un vencimiento al que se enfrenta con crecientes problemas de liquidez

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, viaja este miércoles a Bruselas para reunirse con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, el del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, y representantes del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un intento de acercar posturas sobre las reformas que la UE exige a Atenas para desbloquear ayuda del rescate, según han confirmado fuentes europeas.

Esta reunión de emergencia se produce dos días antes de que Grecia tenga que pagar 300 millones de euros al FMI, un vencimiento al que se enfrenta con crecientes problemas de liquidez. En total, Atenas debe abonar 1.600 millones a la institución presidida por Christine Lagarde durante el mes de junio, y diversos miembros del Gobierno de Syriza han amenazado con no pagar si no hay acuerdo con los acreedores.

Según las fuentes consultadas, en la reunión de esta noche todavía no se espera un acuerdo, que en cualquier caso tendría que ser confirmado después por el Eurogrupo.

Las negociaciones entre Grecia y sus acreedores se han acelerado, tras más de tres meses de estancamiento, tras la cumbre que mantuvieron el lunes en Berlín la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, Juncker y Lagarde. El encuentro sirvió, según ha trascendido, para zanjar las diferencias entre la UE y el FMI sobre el rescate griego y elaborar una propuesta conjunta para presentar a Grecia.

Por su parte, Tsipras aseguró este martes que ha enviado a la troika su plan final de reformas y que espera que sea aceptado por los acreedores. Sin embargo, tanto la Comisión como el propio Dijsselbloem han dejado claro que persisten las diferencias entre las dos partes. Los principales puntos de discrepancia son la reforma laboral y de las pensiones y el superávit primario que se exige a Atenas.

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