martes 15.10.2019
Textura urbana

¿Por qué es más caliente la noche en algunas ciudades?

La "textura urbana" tiene consecuencias directas sobre la temperatura nocturna. Cuanto más organizada esté una ciudad, más tenderá a retener el calor

 

¿Por qué es más caliente la noche en algunas ciudades?

La "textura urbana" tiene consecuencias directas sobre la temperatura nocturna. Cuanto más organizada esté una ciudad, más tenderá a retener el calor. Un equipo de investigadores acaba de demostrar este resultado.

Por la noche, hace más calor en la ciudad que en el campo, es un hecho. Los edificios imponentes en áreas urbanas almacenan el calor durante el día y lo vuelven a emitir por la noche. Si los edificios son numerosos, no solo se acumulan sus efectos, sino que el calor también queda atrapado entre las paredes. Por lo tanto, la temperatura aumenta innegablemente por convección. Estamos hablando de islas urbanas de calor. Estos islotes tienen importantes consecuencias para los habitantes.

Pueden pasar de una factura energética más alta, debido al uso excesivo de aire acondicionado, problemas médicos, incluida la contaminación del aire.

Este fenómeno, bien conocido por los científicos, nunca se había cuantificado de cerca. Ahora se hace gracias a una colaboración entre los investigadores del CNRS y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Sus resultados se han publicado en la revista científica Physical Review Letters.

Para realizar su investigación, los científicos primero reunieron los planos detallados de 22 ciudades de EE. UU. , con ubicaciones exactas de diferentes edificios. Pero enfrentaron un gran problema: la complejidad de las estructuras urbanas y la multitud de edificios. Necesitaban un método simple, fácil de configurar.

La idea original de los investigadores fue utilizar las leyes de la física estadística, generalmente utilizadas para describir la disposición de los átomos en un material, para resolver este problema. Excepto que aquí, los átomos son edificios.

Una vez que se identificaron los edificios más cercanos cerca de otro edificio, el equipo se interesó en su orientación. Al llevar a cabo esta operación en varios edificios, los investigadores establecieron para una ciudad la distancia promedio entre dos edificios, pero también un índice que caracteriza el orden de la ciudad.

Algunas ciudades, como Chicago, están de hecho muy organizadas, como átomos en una estructura cristalina, como un diamante. Otros, como Los Ángeles, son bastante desordenados, como un líquido donde los elementos no están en lugares específicos.

Estos dos parámetros que representan la "textura" de una ciudad fueron luego incorporados a ecuaciones térmicas para calcular el efecto de las islas de calor sobre la temperatura.

Los investigadores compararon este resultado con la diferencia de temperatura medida entre la ciudad y sus suburbios utilizando datos meteorológicos y se dieron cuenta de que las cifras eran consistentes para todas las ciudades.

Por lo tanto, el equipo investigador  verificó que estas islas de calor eran casi en su totalidad responsables del aumento de las temperaturas urbanas durante la noche.

Una herramienta para planificadores urbanos

La investigación  también hizo otra observación. En ciudades ordenadas, el efecto de las islas de calor es más pronunciado y la diferencia de temperatura con los suburbios es aún mayor.

En estas ciudades, los intercambios de calor se ven favorecidos porque los edificios se encuentran cara a cara, y por la noche, el aumento de la temperatura es más constante. Cuanto más ordenada sea la ciudad, más cálidas serán las noches en el centro.

Los resultados de este estudio pueden resultar muy útiles para futuros proyectos de urbanización, como la construcción de un nuevo distrito, por ejemplo. En un país frío, habrá una tendencia a favorecer los islotes y crear un diseño ordenado para reducir el consumo de calefacción.

Por otro lado, en otros países, el objetivo será principalmente minimizar sus efectos. Para las ciudades ya construidas, la  única solución es el aislamiento térmico.